“Shingeki no Kyojin” o “Ataque a los titanes”, es tal vez, la mejor serie de #Anime en la historia, o por lo menos, deberá ocupar un lugar privilegiado entre las mejores. Una historia que parece simple al principio, pero que a medida que se desarrolla el primer capítulo, logra atrapar la atención del televidente y, no solo conmoverlo, sino transportarlo a ese lugar en el que la humanidad lucha por su supervivencia. Es intensa, melancólica y atrayente, quizá no tanto por su protagonista, como por algunos personajes secundarios encantadores, claro está, desde la percepción occidental que uno puede tener por actuaciones orientales.

La serie, nace de un manga escrito por Hajime Isayama, y narra la historia de Eren Jeager, un joven que se ve envuelto, junto a sus amigos, Mikasa Ackerman y Armin Arlert, en una trama de odios y sortilegios en donde lo menos importante es salvar la raza humana de una extinción casi segura.

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Un argumento ya utilizado antes, pero no desde la perspectiva de niños que se deben hacer grandes para luchar ellos mismos con sus limitaciones, por la supervivencia propia, y de paso, de toda su raza.

El manga, que fue publicado por primera vez en la revista “Bessatsu Shōnen Magazine” en septiembre del 2009, causó tanta sensación, que fue traducido al español por la empresa Norma Editorial, y poco más adelante, fue llevada a la #Animación. Dirigida por Tetsurō Araki y producida por la empresa Wit Studio, fue estrenada para Japón el 6 de abril de 2013, causando furor entre los seguidores del género, y entre otros seguidores que, aunque no son fanáticos del anime, han encontrado en la historia, una buena narrativa y una buena excusa para empezar a ver animaciones, que no son dirigidas a niños, pues sus historias tienden a ser sórdidas y melancólicas, además de tener por lo general, finales trágicos que para el público occidental, son absolutamente inusuales.

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El efecto de la serie ha sido tal, que de ella se han desprendido numerosos tipos de negocios: Videojuegos diversos, novelas ligeras, animaciones originales y dos películas de imagen real, dirigidas al público japonés, pero que ya han superado las barreras para aquellos seguidores de la historia que aún está inconclusa y que estamos en diversos lugares del mundo.

Incluso ha dado para interpretaciones artísticas, como la de la pintura de Francisco de Goya en la que Saturno se está comiendo a uno de sus hijos, que hace parte de la colección “Pinturas negras”, y que ha sido utilizada como analogía de la serie.

Recomendada, para el público que ama el anime, y para el que no lo conoce también. Es una manera rápida de empezar en el género y de enamorarse de las descabelladas y brutales historias contadas desde oriente. #Cultura