A lo largo de los años, el proceso de #dirección de las organizaciones ha sido desvirtuado por la práctica del nepotismo a la hora de seleccionar a los gerentes que han de conducir las empresas o instituciones. Quizás la primera razón de esta práctica es la confianza que sienten los dueños o poseídos legales de la organización con respecto al rol que puedan desempeñar sus familiares y allegados en la dirección organizacional. Muchas veces se recurre erróneamente a esta práctica anti-ética con la creencia que de esta manera se podrá combatir la corrupción y el mal manejo de los recursos de la empresa o institución, pero en verdad lo que se termina por lograr es agravar todavía más estos problemas organizacionales.

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Vale destacar que el proceso de dirección organizacional debe, por excelencia, ajustarse a los principios éticos profesionales de disciplina: compromiso, cooperación, respeto, eficacia, eficiencia, honestidad y justicia para asegurar de esta forma la consecución óptima de los objetivos perseguidos por la organización. Sin embargo, esto hoy en día parece una utopía, debido principalmente a la propagación de una larga lista de anti-valores dentro de la dirección empresarial e institucional, que van desde la irresponsabilidad, incompetencia, deslealtad, encubrimiento, nepotismo y pare usted de contar.

Por consiguiente, desde la perspectiva de quienes nos mantenemos apegados a la profesionalidad y dignidad de la tarea administrativa y de gestión de organizaciones, creemos que la instrucción y el adiestramiento profesional de calidad es la piedra angular para comenzar a solucionar este gravísimo problema de dirección.

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Sólo las personas que reciban, por parte de la academia o directamente de la organización, la preparación suficiente y de calidad acerca de las atribuciones y el papel desempeñado por parte del profesional en la construcción de una sociedad más justa, equilibra y eficiente, sólo así se derribará el muro del egoísmo que impide el desarrollo prolongado de nuestra sociedad.

En esta misma línea de ideas cabe señalar, que los patrones de conductas éticas son aprendidos generalmente a través de la observación del comportamiento de nuestras figuras ejemplares, estos son nuestros padres, líderes políticos, ídolos culturales e incluso nuestros jefes. De ahí se desprende la doble responsabilidad de las personas que pueden influir con su comportamiento sobre el comportamientos de otras, esto quiere decir, que si los líderes sociales no poseen conductas claras que respalden la adopción de valores éticos y morales en la práctica profesional, entonces sus seguidores no tomarán interés por acogerse a estos patrones conductuales.

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Ya para finalizar, uno de los aportes o recomendaciones que podemos sugerir, es la creación de un sistema de óptimo de capacitación y concienciación sobre los alcances de la ética en el proceso de desarrollo integral de la nación. Tomando como prioridad las personas marginadas por el riguroso sistema de educación universitaria actual. De igual manera se deben acoger las medidas necesarias para conducir a los estudiantes que vayan a comenzar su preparación universitaria a la escogencia de carreras que vayan acorde esencialmente con su vocación profesional. También, se debe disciplinar el otorgamiento de cargos de dirección a personas que posean parentesco de consanguinidad o afinidad con los poseídos legales de las instituciones públicas. #ética #moral