Por Mitzi Vera

Twitter: @Mitziperiodista

Las gotas de lluvia inundan el 'cielito lindo' al caer la noche. Charlaremos con el ícono del mariachi en México, Jesús Rodríguez de Híjar, quien nos abrirá las puertas de su casa para viajar en el tiempo y recordar su larga trayectoria con su complexión delgada, las manos alegres por tocar y unos ojos que reflejan paz. Ese niño que adoraba tocar la vihuela es uno de los músicos más importantes en nuestro país.

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La música en los genes

El 10 de julio de 1929 nació Jesús en Tequila, Jalisco, hijo del exdirector y exviolinista de la banda del Estado de Tepic, Nayarit; aunque no conoció a su padre parece que traía las notas incrustadas en las venas. Desde pequeño se le facilitó el arte de las musas.

El mariachi abandonó su formación escolar cuando cursaba el tercer grado de primaria, solo quería tocar la vihuela y aprender guitarra. Cuando cumplió siete años de edad se ganaba la vida interpretando en las cantinas de su pueblo "bonito pero atrasado", tal y como califica a su tierra natal.

-¿Cómo se acercó al mundo del mariachi?

"Uno de mis tíos también era músico, le gustaba mucho. Mi madre trabajaba en una hacienda en la que vivíamos y el dueño llevaba a figuras como José Marmolejo; mi tío me prometió y en cuanto me la dio aprendí a tocarla".

La facilidad que el mariachi tenía hacía la #Música era tan evidente que le ofrecieron aprender violín: no lo pensó dos veces. Al cumplir los nueve años de edad, decidió moverse a la Ciudad de México con su tío. Ahí sufrió la primera caída en su carrera.

"Estaba de moda el pasodoble y yo no pude tocarlo. El maestro me dijo que todos se lo sabían menos yo, que no había nacido para ser músico y que regresara mejor a mi pueblo; sentí pena y coraje pero no me detuve con mi preparación. Regresé a Jalisco".

Ya en Jalisco tomó por los cuernos el reto y empezó a estudiar solfeo y trompeta. "Mi vecino era mi profesor y hasta le pidió mi instrumento al Presidente Municipal porque yo no tenía, pero la verdad, no se me dio. Yo hacía mi lucha pero a los tres meses de no tener resultados vi que no era para mí, lo mío son las cuerdas".

Luego de la mala experiencia, "las ganas de hacer las cosas le pusieron ángeles en el camino". Una de sus limitantes era el dinero para viajar de Tequila a Guadalajara. Se iba de ride a perseguir el sueño musical y aprender más.

El resultado, su mejor obra

El arreglista formó parte de agrupaciones como 'Perla de Occidente', con el tiempo se le presentaron mejores oportunidades. Entró al Mariachi Vargas de Tecalitlán. "En ese entonces vivía en Garibaldi, me invitó Silvestre Vargas y disfruté tocar con ellos 20 años".

El maestro decidió fundar 'El Mariachi de América', la segunda agrupación más antigua de México, para él "es un sueño que todo músico tiene". "Fuimos y somos el mejor mariachi, dirigí grabaciones de muchos grandes y otros se dieron a conocer por nuestro trabajo".

Cada compás que el legendario músico toca es felicidad. El tiempo para él no pasa, a sus casi 90 años dirige con la misma pasión que lo vio nacer en el mundo de los sonidos y silencios. #Cultura