Marca sesgos entre los viejos quienes se acuerdan de un mundo sin segundos pisos o vías de asfalto. Al compás de la tragicomedia mexicana, se siente el zumbido de los planes nórdicos y el abuso a nuestros compatriotas. Las políticas en México siempre ceden y se vuelcan al control del combustible; la ciudadanía pide que como reacción de inconformidad no se consuma, y fallamos siempre... ¿por qué?

Cualquier producto se puede evitar. Podemos reducirnos a la huerta orgánica, pero se nos olvida que el gran negocio de mi tío Sam no es solamente el precio de los productos que nos comemos. Aquí después del sexenio de Salinas los complejos cinematográficos, por ejemplo, ya no tuvieron la obligación de difundir el cine cultural.

Es bien difícil distraerse del entretenimiento. Misión imposible no consumir teléfono.

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Darle la vuelta al problema comienza aprovechando el desplazamiento de los medios digitales; aunque la publicidad nos siga a cualquier lugar. Difícil escapar la influencia del Norte América cuando la prensa apuesta de cualquier modo casi el 100% de sus espacios a facilitar la distribución de las películas que todos conocemos porque son las mismas que luego nos venden en la tele.

Nosotros también producimos contenido contra el tedio existencial, pero pensamos que no todos tienen el recurso para salirse de sus casas e ir por lo alternativo. Para nosotros apagarle a Hollywood sería la peor tragedia; mas nos solidarizamos aventurándonos hacia las auto rutas periféricas... como reto cívico asistimos a la Cineteca.

En 2017 no había dos. El proyecto contra cultural fue variando desde los años 40 y celebra un continuo avance en el interés de algunos patriotas por aprovechar nuestra mercancía. Hoy sigue cumpliendo cabalmente, aunque tampoco aquí deja de haber más lugar para el cine del mundo.

Hubo una etapa cuando la sede estaba ante los Estudios Churubuzco.

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A partir de los 80 tras el famoso incendio, para llegar a la sede del Xoco, es cosa de coger Av. México y seguirse todo de frente desde el centro. ¡Aguas!... en Eje 1, Cuauhtémoc hay numerosos obstáculos como el metro bus y la reordenación de carriles.

En los noventa los chavos con pose de cine intelectuales, y me imagino que también los viejos de clase media, se daban cita aquí. En México es bien difícil salirse de la canasta básica que incluye los canales abiertos y las revistas. Actualmente quien llega representa otro nivel de consumidor.

Ir hasta el Sur es riesgoso pero el proyecto renovado de la Cineteca ofrece soluciones rompiendo el paradigma del parking con un estacionamiento de 10 pisos. Hasta el último lugar nos toca asentarnos como si hubiera un orden cósmico que te lleva al límite de la pertenencia o cupo en este recinto.

En la dimensión de Rojkind hubo espacio para lo doble de salas en dos edificios nuevos y una estructura que envuelve así mismo algunos restaurantes y librerías. Hay exhibición en las rejas de la entrada peatonal, hay foro al aire libre; también hay un pirata sofisticado en la esquina.

En las salas originales queda el mismo ambiente curado por unos árboles endémicos.

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Están los cafecitos y de temporada tienen hasta el mes de mayo una muestra dedicada exclusivamente a Stanley Kubrick. Habrá ciclos y actividades en honor a este autor ... gabacho.

Lo más importante es que en esta sede existen otros organismos. El acervo por ejemplo. Por ley cada producción deja una copia aquí. Y existen ahora otros grupos de experimentación y archivo para quien quiere documentarse. #turismo cultural #cineteca nacional #Crónica Ciudad de México