La 59 entrega de los premios Grammy sí que dio de qué hablar. Han pasado los días y sigue siendo noticia. No sólo por Beyonce y su atuendo de diosa mítica que fascinó a algunos y escandalizó a algunos otros, o por el desabrido e insípido tributo a Prince por el popero Bruno Mars, o Adele ganando un Grammy por enésima vez, sino también por la controversial presentación de #metallica al lado de Lady Gaga.

¿Cuál fue el problema?

Que si el micrófono de James Hetfield no funcionó, que si las chicas modelo grunge que casi se desnucan en el escenario o que si el tatuaje gigante en la espalda de #lady gaga. Todo fue polémica en ese show.

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Sin embargo, se han olvidado del debate crucial de todo esto: ¿a quién diablos se le ocurrió que era buena idea Metallica y Lady Gaga juntos?

Esta presentación pretendía ser un tributo a Metallica (¿de veras?). Sí, la idea era homenajear a la banda por sus 36 años de trayectoria artística. Así pues, a alguien se le ocurrió que era una genial idea juntar a la famosa banda de heavy metal estadounidense, creadora de estupendas composiciones como Enter Sandman, Master of Puppets, One, Nothing Else Matters, The Unforgiven (por sólo mencionar las que todos nos sabemos), con la “Mother Monster”, Lady Gaga. Después de todo, ¿qué podía salir mal?

La respuesta fue más que obvia. La falla técnica del micrófono de James fue lo de menos, lo más grave fue que por mucho que Lady Gaga se esforzó en el escenario (nadie duda de que es buena en lo que hace) era evidente que algo no estaba bien allí.

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La presentación no alcanzó a ser un genuino show de heavy metal y, por supuesto, tampoco lo fue de pop. Vamos, ni siquiera estuvo a la altura de una presentación de glam metal (y eso ya es mucho qué decir).

Sin embargo, la culpa no fue ni de Metallica ni de Lady Gaga, sino del autor intelectual de dicha idea descabellada. Y aunque para muchos los mejores años de Metallica como banda emblemática del heavy metal ya pasaron, lo cierto es que el nombre todavía genera un poco de nostalgia ochentera-noventera en el inconsciente metalero, por lo que haber elegido a Lady Gaga, símbolo indiscutible del pop en su presentación más pura, no fue la mejor idea.

Que esto no se ha acabado...

Sea como sea, el horror no ha terminado. Recientemente, el baterista de Metallica, Lars Ulrich, ha declarado que le encantó la colaboración con la cantante, por lo que podrían considerar volver a hacer un show juntos e, incluso, un álbum colaborativo. Pues considera que hubo una verdadera química musical y escénica que podría tratarse de una nueva fórmula para la banda. Así es, en la entrevista para la Rolling Stone incluso dijo: “Sólo estamos empezando”.

¿Qué seguirá? ¿Habrá que esperar un cover de Poker Face versión trash metal? ¿O Bad Romance con voces guturales? Tal vez es momento de considerar que hemos perdido a Metallica, mientras Lady Gaga sigue siendo Lady Gaga. #grammys