A los mexicanos nos educaron con cuentos y leyendas. No faltó la fantasía en el Siglo XX, pero hay historias incluso más fantásticas que nunca se cuentan de los cerros antes de la llegada de los españoles. Una de las más importantes es la de Juan Diego cuya tilma aún pende suspendida en la Villa para el asombro del paseante.

Ante las crisis anunciadas dedicamos este espacio para reconocer avances extraordinarios en el modo como responde la metrópolis a la demanda de cada vecindad y en aquellos parajes, poniendo mas cerquita la Calzada de los Misterios. Hay una línea del Metro bus que recién entregaron. La nueva pista cruza una región paralela al Zócalo.

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Para lograrlo se excavó un túnel lo cual también originó una reestructuración del comercio. En esta ocasión queremos resaltar el recorrido principal por el Museo de la Basílica, y los distintos templos alrededor de la reliquia. Se oficia en lo cotidiano el servicio religioso católico. Con ánimos de ir más lejos, puede subir al panteón en el cerro y desnudar la vista ante una panorámica de la nueva Tenochtitlán.

Pero si usted ya realizó este peregrinaje, queremos poner a su atención el Museo de Cera y el de las curiosidades que están justo enfrente de la propiedad del clero. Aparte del tour hay buena cantidad de comercios para comprar recuerdos y chácharas. En la ciudad es muy conocido el Museo de Cera de la Colonia Juárez junto a la Casa Rippley. Nos topamos ahora una significativa casa museo de dos pisos cuyo montaje comparte una técnica ancestral de simular la vida con cera...

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¡tan real que da escalofríos! Hay algunos personajes mejor logrados o que se parecen más a nuestra idea de como es o fue una celebridad. Se hace un recorrido de la historia (no antes de la era hispánica) y se remata con pequeños gabinetes acerca de las personalidades de la cultura popular del siglo XX.

Con muy pocos recursos en este espacio, los artesanos visten una pequeña escenografía para dar contexto y vestido a las máscaras polícromas que simulan ser eternas. Hay una reflexión en los cristales que da aparte intriga a lo que llamamos realidad. Pasamos ante la llorona, un mártir, Juárez, Carranza, Hidalgo, Villa y Zapata. Reconocemos a Cantinflas a Pedro Infante y a Jorge Negrete; a los Papas y salimos con algo de susto porque hay algunas pieles tan bien elaboradas que parecen sudar atrapadas sin poder moverse.

A media cuadra el Museo de las Curiosidades. Esta disimulado al interior de una tienda de accesorios, en un segundo piso. El gusto por el terror se desarrolla aquí. Pende en el cubo de las escaleras un vampiro. Este museo se parece al formato de maqueta y consta de una instalación que abarca lo que habrán sido los cuartos de una casona.

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Es impresionante todo lo que no está de acuerdo con la realidad. En las vitrinas nos comparten algunas evidencias y se han tomado la libertad de crear muñecos superando la escala de un hombre en muchas representaciones del licántropo. El genero de las curiosidades en este museo boutique da pistas acerca de los seres fantásticos que habitan la tierra; las brujas, los monstruos, los zombies, los vampiros; muchas diversas clases de cada uno de estos. El terror atraviesa el siglo XX, pero alcanza hasta la edad de piedra.

No todo tiene una explicación. Descubrimos a unos pasos un mercado muy limpio de comida y un poco más adelante en la siguiente parada la sede de la Delegación Gustavo A Madero donde se realizaba una manifestación en la cual habló el único superviviente de Ayotzinapa. #turismo cultural #Villa de Guadalupe #Crónica Ciudad de México