Un maestro, ya mayor, dijo que el #taco es muy bondadoso. Yo me quedé dudando ya que, según los nutriólogos, la tortilla engorda y engordar es malo para la salud. Pero comenzó a explicar: "Las bondades del taco radican en que puedes comer de todo y un poco". Cuando vas a comer a un restaurante te sirven un plato de algo y eso es tu comida, punto. Con el taco no, con él puedes llenar el paladar con varios platillos: chicharrón en salsa verde, tinga de pollo, lo que se les ocurra. Y tiene toda la razón. Vemos que la cultura del mexicano le permite experimentar con su amplia gastronomía y hacer combinaciones que resultan ser innovadoras para el paladar, no solo nacional, sino internacional.

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Quejas sobre ello

Claro que las hay. En provincia se les llama #tacos a lo que en la CDMX se le conoce como quesadilla. En si el fin es el mismo, darle gusto al paladar, pero el nombre es identidad, y ven en la denominación chilanga un desface cultural y social: si no lleva queso, no puede llamarse #quesadilla y no podemos aceptar tal nombre. La "lucha" entre centro y periferia siempre ha existido, y esta nueva contienda por ver quién tiene la razón en tanto nombre es un eslabón más entre tantos que se anexan o salen, según cada persona.

Lo que vemos es que la gastronomía mexicana (y no solo en ella, sino en la de todo el mundo) son expresiones "propias" de cada región. El mito de la nación unida, - la mexicana - es desvirtuada por una lucha de ¿qué lleva dentro una tortilla? y ¿con qué se le acompaña?, lucha entre la capital con los Estados.

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Nadie puede negar que el contenido de las #quesadillas es en sí propio de un acercamiento y convivencia entre culturas dentro de una cultura aún mayor.

Hay quesadillas con elementos propiamente étnicos de cada región, pero (por favor) qué de "mexicano" tiene el chicharrón prensado o la tinga de pollo. El contacto con la cultura española vino a darle a la gastronomía de lo que hoy se puede llamar México un giro, sino total, considerable. Empezamos a comer animales jamás conocidos, agregándole elementos propios de la región y, hoy día, no veo a ningún español reclamando que eso no se llama así, que se le conoce de tal manera y punto.

¿Y qué hacemos con este problema?

Comer, simplemente comer y llamarlo como quieren que se les llame, en tal o cual región. Total, hay que darle gusto al gusto y, al paladar no le importa como se llama lo que vas a comer. #Cultura Ciudad de México