Los Llanos centrooccidentales venezolanos están conformados por varios estados, entre ellos Guárico y Cojedes, que emanan grandes atractivos y contrastes. Estas regiones comparten una geografía común: La sabana, que combina un modo de vida signado por las frías brisas del invierno y el intenso sol del verano, así como la lluvia y la sequía que sumergen al turista a otro mundo.

Muchos consideran Los Llanos como tierra de trabajo y tonada, de bramido de ganado y de doma de caballos, donde la música típica da inicio a la jornada de los campesinos, embruja al visitante que se dispone a cabalgar por los vastos horizontes.

La magia de esta región venezolana, es cuna de hombres fuertes y bravíos, que desde temprana edad aprenden a convivir con la naturaleza y las bondades de esta singular tierra.

Anuncios
Anuncios

Sus verdes contrastes, ríos caudalosos y fauna silvestre muestran su belleza y colorido, con cada amanecer y caída del sol, ésta última ideal para la contemplación nocturna de las estrellas.

Sabanas infinitas

El Llano es conocido también como una encrucijada de fantástica hemosura, formado por extensas sabanas, esteros, bajíos, lagunas y ríos con espesas selvas. El mundo de la aventura se inicia en el estado Guárico, en un lugar llamado La Puerta, monumento de la historia venezolana, situado en la vía hacia San Juan de Los Morros.

Siguiendo esta ruta, los viajeros contemplan formaciones de roca caliza, que alguna vez sirvieron de faro a los visitantes de Los Llanos. Al sur de la cordillera del interior, el paisaje se hace infinito en sus sabanas. Guárico posee uno de los parque nacionales más emblemáticos el Aguaro - Guariquito y, hacia el oeste, otro escenario natural de gran belleza, los esteros de Camaguán.

Anuncios

Otra puerta que abre paso a Los Llanos es la ciudad de San Carlos, en el estado Cojedes, tierra ganadera por excelencia. Muchos hatos aquí ubicados abren sus puertas a actividades ecoturísticas, para la observación de la vida y fauna silvestre, muy especialmente las aves, que deslumbran por su colorido y esplendorosos vuelos. Igualmente, los lugareños comparten con el visitante, trabajos relacionados con el arreo de ganado y el feliz mundo del llanero.

Visitar Los Llanos es sumergirse en un mundo natural, salvaje, misterioso y lleno de largos horizontes de siembras, que enamoran a cada persona que llega. La mirada se pierde en el infinito por la extensión de sus parajes naturales, colmados de amarillos y verdes, de increíble valor para el turista. #Animales #Ecología #Cultura