México es un país que oficialmente nace de una lucha independentista que, dice la letra hegemónica, comienza el 15 de septiembre de 1810 y concluye el 27 de septiembre de 1821, antes de esas fechas México, como tal, no existe más allá de las improntas culturales y la cuidad cede de los poderes del Virreinato. Dado ello, la historia del territorio geográfico que hoy conocemos como México, que ha sufrido cambios en el mapa y uno muy notorio es el que contiene los eventos de 1846-1848, no es la historia del Estado-Nación que se comienza a construir bajo los datos hitórico-epico-mitológicos que se acuñan para formar el nuevo orden de Estado, con ello la formación de una consciencia identitaria y un pensamiento congruente con el nuevo sistema.

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Para este primer texto, definir a nuestro primer momento como país, libre, independiente es conocer, también, algunas de las explicaciones del porqué somos los mexicanos, los mexicanos que somos.

La construcción de México como país libre e independiente se puede ver impregnada de múltiples intereses políticos, no solo entre actores sino, entre los aspectos que circunstancialmente obligaron los cambios de régimen político y organización social. Romper con el régimen político implicaba la renuncia a un modelo que acumulaba 300 años (y que también había sido una construcción social y política a cambio de otra ya existente) por un régimen nuevo que exponía al individuo fuera de todos los rasgos culturales que se contenían como comunidad.

El cambio de régimen implicó un cambio de nombre: la desaparición del Reino de la Nueva España arroja la aparición, primero del Imperio Mexicano hasta la institucionalidad final, de Los Estados Unidos Mexicanos que adopta una síntesis general de su identidad nacional como simplemente: México.

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¿Cómo se va gestando México?

El contexto mundial de aquellos años se suscita en un hervor político ideológico que está por desaparecer por completo al orden imperante, inspirados por los discursos del movimiento, la física y la razón: Francia, Alemania, Inglaterra y las 13 colonias de Norteamérica vuelcan la atención humana de lo teocéntrico a lo antropocéntrico: ya no Dios, sino el Hombre como centro del universo. El nacimiento de “ese” hombre nuevo y protagonista de todo cambio, impuso una serie de conceptos que delinearon al nuevo pensamiento social y político: primero la libertad y por último la democracia, pasando como el intercambio y la conformación de instituciones representativas de las necesidades humanas.

Las entidades que diseñaron y adoptaron los nuevos lineamientos, fueron, tras intereses de consumo o económicos, imponiendo el “sofisma” de la libertad como la necesidad independentista de la construcción de naciones políticamente organizadas; así nacen los Estados Unidos y las naciones europeas que renuncian a sus gobiernos reales y autocráticos por representaciones democráticas y nacionales.

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El Reino de la Nueva España, se colocó en una situación importante dentro de este contexto histórico: Las 13 colonias representan, para la Nueva España, un orden subyugado del Reino Unido y de una inferioridad social infinita, de ese mismo modo, los renos de Inglaterra, Habsburgo y Francia son considerados inferiores por España, principalmente. Por ser virreinato de la corona Española, la Nueva España tiene un lugar privilegiado dentro del antiguo régimen y no existen intereses reales de una independencia, pero, ¿de quién no existen intereses reales? Pues del pueblo de México que es el de la Nueva España. Esta serie relatará como un pueblo que no le interesa el cambio de orden se ve subyugado y esclavizado por sus propios gobierno producto del nuevo orden de organización social, económica y política. #Cultura