Cuando nuestro presidente insinúa que en México la crisis está en nuestras cabezas, estamos de acuerdo, si nos planteamos el lugar desde el cual nos está hablando. EPN vive en Los Pinos, no hay quien dude que si sólo por Chapultepec fuera, podría decirse que vivimos en Disneylandia.

La primera sección del parque nos resulta familiar en una proporción que nos acerca a la Residencia Oficial, pero no tanto como en otros sexenios cuando era posible coordinar visitas públicas al rincón del bosque que alberga más de un museo, las 7 casas presidenciales, varios jardines y estatuas.

Esta mas presente en las noticias en cambio un accidente que hubo lugar cerca de la Puerta de los Leones. Nos consta que se transmitieron imágenes de los decapitados como si esto no representara la crisis misma del crimen y la corrupción.

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Esto y otras contradicciones nos ponen en crisis y acreditan una visita rápida a otro de nuestros baluartes más accesibles en busca de la catarsis.

Sería necesario dedicar miles de páginas para explicar cada amenidad en el cerro del Chapulín. Salgámonos de la realidad, dediquemos un momento a jurar lealtad en el Altar a la Patria, y en seguida confrontémonos con el Museo de Arte Moderno a breve distancia.

No hay costo los domingos. Pasamos por la tienda con los ojos cerrados, pues hay miles de mercancías especializadas que valdría la pena poner en el carrito de las aspiraciones fatuas. Caminamos como siempre asombrados del Jardín Escultórico, no trasciende la crisis como dice el ejecutivo .

Pasamos al vestíbulo cruzado por visitantes de distintas nacionalidades. Se nota que han re ubicado algunas piezas importantes de su patrimonio y ahora lucen una mesa de piedra al centro de las escaleras. Todo está impecable, pero no hay memorabilia ha saber de ningún tipo.

Arriba nos invita el Estado a que conozcamos nuestra identidad plástica.

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Sin necesidad de una sola pintura académica, el Museo ha sabido conservar lo mexicano y maniobra con las piezas de una colección centenaria que cotiza como unas de las más valiosas del mundo.

Si pensamos en la historia del arte occidental, las rupturas que se presentan en esta galería representan la famosa originalidad e ingenio de los países post coloniales cuyas actividades artísticas ya se habían globalizado y denotaban la gestación de un aliento auténtico.

La colección del MAM hace gala de las mejores manos y sin tener las piezas más representativas necesariamente, demuestra el poder de convencimiento que tiene la pintura a la hora de ponerse delante de una audiencia cada vez más exigente en la consideración contemplativa del valor acerca de las Bellas Artes.

No sorprende el guión tradicional donde figuran Diego Rivera, María Izquierdo, O´Gorman, Anguiano, Soriano y muchos más. En la sala opuesta la colección se dedica a celebrar una identidad monstruosa y para ensalzarse, se han emplazado las pinturas de Orozco, Cuevas y Toledo, por decir poco.

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Nos sentimos como dice el Peña Nieto, en un país que ha sabido sanar las crisis gracias al trabajo de sus artistas, añadiendo valor y dando mercado a cada pintarrajo. Consecuente con las políticas de género, en una sala aparte se destaca a las mujeres mexicanas de la época dorada por su trabajo en el gremio.

Uno de los espacios estaba cerrado. Caminamos con curiosidad hacia la propuesta itinerante que exalta el trabajo de un creador de la segunda mitad del Siglo XX. Mr Polke aporta con una visión crispada que arroja modelos de pensamiento estético rotos. Su proyecto se entiende contra la fuerza del adoctrinamiento bello, manipulador, comercial.

El modo como han cambiado la sala es agradable para el visitante que tiene más espacio de recreo. Se antoja pasar más tiempo en familia conviviendo con las piezas. Hay algunas actividades para los jóvenes y una museografía pulcra que te lleva de principio a fin completamente anonadado por lo vigente de la ex vanguardia.

La cultura europea se refrenda con la intriga del cartel y el diseño dirigido en oposición a la sociedad utilitaria. Cualquier pensamiento cabe en la extraña obra de papel, presentada siempre en formatos simples que no denotan técnica en la parte densa de la pintura como tal. #bosque de chapultepec #museo de arte moderno #Crónica Ciudad de México