Por Mitzi Vera

Twitter: @mitziperiodista

La sorpresa que se llevó el público de Ceremonia, luego de que el evento se cancelara el sábado, fue que Björk aceptó cantar el domingo; ya ahí, mientras daban casi las nueve de la noche y el canadiense Majid Jordan cantaba las últimas rolas, los asistentes comenzaban a intentar pasarse hasta adelante para ver a la islandesa.

Los minutos corrieron, las luces del escenario se apagaron y los gritos de euforia de las fans de se hicieron notar al ritmo de "Björk, hermana, ya eres mexicana". Entre las charlas de los emocionados porque verían a su ídola se escuchaba que asistieron a Ceremonia solo porque no alcanzaron boleto para el concierto que ofreció en El Auditorio Nacional, el 29 de marzo.

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Tal y como estaba programado, a las nueve con cinco minutos, comenzaron a salir los cordofonistas mexicanos para acomodarse en sus respectivos atriles junto con el productor venezolano, Arca. Las luces se encendieron y los asistentes gritaban "Ahí está", "Ya la vi", refiriéndose a la cantante quien portaba una máscara y vestido blancos con el diseño de Chëla Olea. A las espaldas del escenario comenzó la proyección del videoclip de 'Stonemilker' al mismo tiempo que interpretaban el primer sencillo de su último álbum de estudio 'Vulnicura'.

El olor a tabaco se expandió entre los asistentes, algunos sorprendidos, porque no creían que fuera posible ver a su ídola tan cerca. Homenajearon al desamor coreando "Show me emotional respect, oh respect, oh respect. And I have emotional needs"; Björk se movía y bailaba la melodía entre luces azules y verdes.

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Al finalizar la canción agradeció al público en español, "¡Gracias!", gritó.

La noche fue testigo de la mágica velada, las estrellas estaban en todo su esplendor cuando sonó 'Lionsong', rola con la que agitaba la cabeza y sacaba la lengua, el público extasiado le gritaba "Te amo". Los silencios no existieron en el concierto: interpretó una canción tras otra, en cada pausa repetía nuevamente la palabra gracias.

Pese que hubo un llamado para que los medios de información no fotografiaran el concierto porque prefiere que Santiago Felipe capture cada momento, muchos asistentes documentaron el show con sus celulares. Ella no dijo nada al respecto. Algunos admiradores gritaban "Guarden sus aparatos, no le gustan".

Los clásicos no estuvieron demás y conmovieron a los escuchas con 'Jóga', parte de su disco 'Homogenic', lanzado en 1997, en el cual mezcló música islandesa con electrónica. No podía dejar fuera una de las rolas más aplaudidas por la crítica.

La sorpresa de la noche y un ejemplo de que la islandesa ya no es una rebelde de 17 años de edad que canta punk apareció cuando salieron llamas en la parte media del escenario y la pirotecnia encendió la noche para finalizar la presentación más esperada por muchos, con 'History of touches' dijo adiós a los mexicanos, quienes por fin apreciaron en vivo a la amante de los insectos.

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Una de las voces más privilegiadas, según el crítico de The New Yorker, Alex Ross. #Conciertos