Por Mitzi Vera

Twitter: @mitziperiodista

La música que se siente

Son las nueve de la mañana, la Ciudad de México es un caos vial y el sol está a todo lo que da; sin embargo, es la hora perfecta para tomar un té verde con uno de los padres del jazz mexicano: Tino Contreras, percusionista originario de Chihuahua, quien a sus 93 años de edad continúa activo en el mundo de la síncopa: la vive día a día y la disfruta como si fuera la primera vez que tocara.

Porta una chaqueta azul marino y su característica boina de piel. "Si me dices a quién le dedicó Coltrane 'A Love Supreme te invito un té", bromea mientras se prepara para la entrevista.

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"Mi papá fue de los primeros que inició el jazz en el norte de México, en ese entonces no había ningún club. También fue baterista, desde ese entonces yo estaba familiarizado con el género; a quien le guste la música sabrá que después de Dios está el jazz, no la música clásica", bromea y recuerda cuando se escribía 'jass'.

"Yo vengo de la escuela de mi papá, recuerdo cuando a mis 17 años de edad no sonaba el jazz en la radio",-¿y ahora qué pasa con el género?-, preguntamos mientras Contreras da un sorbo a su té.

"A las nuevas generaciones les cuesta el 25 por ciento de trabajo nada más, a comparación de nosotros, porque en mis tiempos no había nada. Para bien o para mal, pero así es: veíamos un bar donde vendían cervezas y nos acercábamos aunque no pagaran, de puro cover (aunque no se decía así, era entrada).

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Así empezamos para abrir puerta al jazz en México".

El músico inauguró bares como el 'Regus', en 1959. "Entonces grabamos los primeros discos de jazz para Musart"; Contreras tambalea la cabeza y recuerda a Charlie Parker, "sin él no hubiera existido John Coltrane, ¿pero en qué estábamos?". Hace una pequeña pausa y tararea 'Fly me to the moon'.

Tino admite que en México hay mucho talento actualmente, pero cree que no todos sienten el jazz de la misma manera: "No digo que yo sea el mejor, pero desde la primera vez que fui a París aprendí que el público se respeta. Acá los chavos tocan con los pantalones todos rotos, no, no, eso no es jazz".

-¿Qué es la fama para usted?

"No todo es ser millonario, o te mueres siendo honesto en lo que crees o lo que harás. Mi papá siempre fue jazzista, no anduvo tocando en huesos, eso es respetar a la música. Hay que poner el ejemplo".

-¿Se vive del jazz?

"Yo he escuchado a muchos intérpretes que dicen que no se puede vivir del jazz. Claro que sí, hay muchas cantinitas, hay televisión, ahora vienen músicos de Estados Unidos; sí se vive de él pero el jazz se sufre".

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Él piensa que entre más llores con la música, mejor ser humano serás. "Si un músico de jazz no te motiva, no es nada, si no das todo mejor no te pongas a tocar", explica.

Tino cuenta que otro factor para que el género fluya es que todos los músicos estén conectados y al mismo nivel, "podrás tener a John Coltrane si quieres pero si no todos los que tocan están a la altura, no sirve de nada".

Jazzman

Contreras dice que no sabe qué es el tiempo libre, al día le dedica mínimo 14 horas a la batería, piano o composición. "¿Standards? No, por ejemplo la negra adorada, Ella Fitzgerald, por más standars que tocara... pero lo sentía".

Para componer no tiene dificultades porque "el jazzista es el que hizo la academia, no la academia al jazz. Ahí la gran diferencia del jazzman de ahora".

-En una sola palabra, ¿qué es jazz para usted?

"La palabra, sí, Dios la hizo y es como nos podemos comunicar, así como en el jazz. Ahí está todo".

Tino se despide con tres besos: uno en cada mejilla y en la frente, "para que no olvidemos". Actualmente tiene más de 50 discos grabados y piensa crear más, porque él vive para el jazz. #Arte