El día de hoy 26 de abril, se cumplen ochenta años del bombardeo de #Guernica, ataque aéreo que fue realizado por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, como apoyo a la sublevación militar que luchaba contra el gobierno de la Segunda República, durante la #guerra Civil Española (1936-1939).

Si bien esta agresión militar no fue la primera, ni la última que los aliados del general Franco hicieron contra la población civil (en noviembre de 1936, Franco ordenó que se bombardeara Madrid teniendo a los civiles como objetivo para conseguir la rendición de la ciudad). El bombardeo de Guernica logró una gran repercusión internacional, porque en esos momentos se encontraban en Bilbao varios periodistas ingleses de notable importancia, como George Steer, de The Times.

Entre los meses de mayo y junio de 1937, Pablo Picasso se dedicó a pintar el cuadro que se llamaría Guernica, esto como parte de un encargo que el director general de Bellas Artes, Josep Renau, a petición del propio gobierno republicano, le había encargado desde enero de 1937.

Anuncios
Anuncios

Esta solicitud tenía como finalidad llamar la atención del público hacia la causa de la República, pues el cuadro sería expuesto en el pabellón español, durante la Exposición Internacional de París de aquel año.

Aunque en este lienzo, que tiene unas dimensiones de 3.5 metros de alto por 7.80 metros de largo y fue pintado con blanco, negro y una amplia variedad de grises, Picasso no hizo ninguna representación directa del bombardeo de Guernica, desde lejos, incluso sin saber la historia del cuadro, el espectador puede darse cuenta de que está frente a una especie de “grito” contra la barbarie y el terror de la guerra.

Los símbolos más importantes representados en el cuadro, antes que referirse a lo acontecido en aquella población vasca, refieren ideas enlazadas acerca de la brutalidad de la guerra: a la izquierda, la mujer y su hijo muerto debajo del toro; a la derecha, una mujer gritando dentro de su casa en llamas, y al centro, los restos de un guerrero muerto y un foco tratando de irradiar algo de luz en el panorama tan desolador del cuadro.

Anuncios

Sobre el toro, Picasso afirmaba que representaba la brutalidad y oscuridad, así que el que esté, por encima de la mujer con su hijo muerto, da la idea de lo que esta fémina encontró al tratar de huir de una ciudad en guerra.

La figura de la mujer en la casa en llamas es un símbolo de la guerra moderna, por ello tiene sus brazos al cielo, en señal de súplica ante los ataques de los aviones, que no aparecen en el cuadro. Los restos del guerrero muerto, su cabeza y sus brazos, representan la pérdida de la batalla, pero no solamente de la guerra en sí misma, sino de la guerra que pocos hombres han emprendido contra la violencia.

En el cuadro, la brutalidad parece haber ganado la batalla y lo que se muestra simula ser los despojos de la guerra, pero la bombilla que está por encima es una luz de esperanza, una leve luminaria para rescatar, tal vez, lo que de humanidad puede quedar aún en el hombre.

Luego de la exposición de París, el Guernica fue expuesto en diversos museos, hasta que Picasso, en la década de 1940, decidió dejarlo en custodia en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, dado que se había instaurado la dictadura militar de Franco.

Anuncios

Fue hasta que en 1981, libre de la dictadura franquista, el cuadro regresó a España y desde 1992 se expone de manera permanente en el Museo Reina Sofía de Madrid, junto con 45 bocetos en papel y lienzo que preparó el autor para crear variaciones y modelos del cuadro.

Sin duda, el Guernica sigue siendo una de las obras maestras del siglo XX, pero sobre todo es un recordatorio de que la guerra es un terrible flagelo que arrastra la historia del hombre. #Cultura