Muerto el presidente de angina de pecho, las cosas se inestabilizaron al interior del aparato de gobierno que llevó al héroe de Puebla a levantarse en revolución contra lo que denominaba fraudes electorales, al final mató al electo y tomó el poder, se bautizó como porfiriato al periodo periodo. Cien años atrás el mexicano naciente no sabía cuál era su papel ciudadano, conocía los lineamientos de un reino pero no de un Estado Nacional libre y soberano, ¿qué o quién era ahora la soberanía, ya no es el rey, cómo que es principalmente el pueblo, yo? Se alcanzaban a preguntar los más existencialistas, sin embargo, la inestabilidad que reino el transcurso de los años del siglo XIX fue haciendo prioritario salvar la vida e intentar mejorarla, para ello, una de las herramientas, es obedecer, no se entiende qué, pero obedecer mantiene tranquilo al gobierno, la obediencia del siglo XIX no fue suficiente y el pueblo no soportó más, estalló una revolución con una postura clara y dos interpretaciones congruentes, la postura clara era derrocar al gobierno tirano y las dos posturas eran la primera por la tierra y la libertad y la segunda por el voto electoral, después de la decena trágica la revolución tomó un montón de tintes y posturas en donde se infiltraron conocedores, y algunos amantes, del profiriato, en 1917 se reconstruye la letra constitucional formando una segunda tercera república que nunca representará claramente al pueblo por su rebuscado lenguaje y solo será usado como todos los pretextos por el cuerpo de Estado, terminada la revolución, el Estado pretendió embargar el pensamiento cristiano para imponer, ya que no se podía el ateismo, el protestantismo, el cuerpo religioso demostró que era más fuerte que cualquiera otro y se levantó en armas y mantuvo una guerra cristera en salvaguarda de sus creencias y estilos religiosos, el siglo XX se recibe así, haciendo una demostración, el pueblo de México no sabe bien a bien cual es el rumbo pero si sabe que es católico, apostólico y romano.

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Las ciudades comenzaron a crecer después de la guerra cristera, la modernización comenzó a llegar, empleos burocráticos, fábricas, centros comerciales, se inició una vida al más puro estilo estadounidense, pero el campesino aun trabajaba la tierra y era explotado igual que en el pasado remoto, cercano e inmediato, sin embargo, desde el mismo poder revolucionario que cometió los mismo errores que en su independencia, nació el socialismo mexicano y un esperanza en la obediencia se iba delineando: el estado laico y los designios nacionalistas no tenía por qué estar peleadas con la religión católica, y como ya se dijo, dentro de la esperanza socialista, el catolicismo mexicano fue respetado. #Cultura