Matías Alanís Alvarez es un joven de 26 años, que padece de encefalopatía atetoide (parálisis cerebral), enfermedad que le ocasionó una severa pérdida de la visión, además de las limitaciones del habla y el movimiento corporal, pero ninguna de estas dificultades físicas impidió que consiguiera graduarse con honores como Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de #México (UNAM).

Según cuenta el propio Matías, desde pequeño sintió atracción por los temas relacionados con la vida pública y los asuntos políticos de su país, de modo que al conocer de una convocatoria lanzada por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM - especialmente inclusiva para personas con capacidades especiales -, decidió pasar los exámenes de ingreso para acceder a estudios superiores y fue admitido.

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Al principio todo fue muy difícil, ya que dependía de su madre para que le leyera todos los textos una y otra vez, hasta que la propia facultad adquirió dos softwares para apoyar el empeño de Matías: el Jaws que convierte las imágenes en texto y el Open Book que mediante una voz seleccionada es capaz de repetir el contenido. Estudiando - día tras día - y con el apoyo de su madre Patricia Alanís, fue venciendo el programa hasta llegar a acreditar todas las asignaturas, desde su casa en Guadalajara, Jalisco. Según cuenta Matías: "al principio no fue fácil, fundamentalmente con materias como filosofía y matemáticas, porque implican conceptos abstractos y estoy acostumbrado a conceptos concretos".

Al vencer todo el programa académico y apoyado en la tecnología expuso su tesis titulada: "Los mecanismos de preservación del sistema político mexicano" la que mereció una mención honorífica por su calidad y el tiempo récord en el que validó sus estudios.

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Su propuesta básica es la idea de un marco jurídico mexicano que considere la libertad de expresión de manera absoluta.

El sistema de dictado de voz, le facilitó en gran medida hacer los ensayos y responder todos los cuestionarios exigidos por los diferentes grados. Su madre sólo lo ayudó a darle forma a sus trabajos.

Ella recuerda orgullosa que nunca dudó del éxito de su hijo, ya que desde muy pequeño manifestaba inquietudes por el aprendizaje de cualquier materia social. Otro motivo para sentir orgullo por Matías es que ella misma no pudo concluir sus propios estudios, por lo que este hecho reviste doble satisfacción para la incondicional madre.

El joven Matías no tiene el propósito de conformarse con haber obtenido un título universitario, sino que aspira a convertirse en profesor de la enseñanza a distancia para de este modo ayudar a otros que, por cuestiones geográficas o de discapacidad, se encuentren en situación similar a la suya.

En ocasiones conocemos de casos parecidos y aunque los admiramos, nos olvidamos de pensar en cuánto esfuerzo implica llegar a este nivel y paralelamente, lidiar con un padecimiento tan severo como el que aqueja a Matías, quien parece haberse inspirado en la sabia frase del científico Stephen Hawking cuando dijo: "No puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente".

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Y es que cuando se aúnan voluntades, cualquier obstáculo puede ser superado, en este caso la institución académica y la familia cerraron filas alrededor de la constancia y la determinación de este valioso mexicano que se ha convertido en un nuevo orgullo hispano. #Educación #Estudiantes