Hace un días, divagamos un poco sobre la Semana Santa en la sociedad y, por ende, en su cultura. El título fue un tanto desproporcionado, pero este artículo pretende complementar la idea. Ahora trataremos con más detenimiento el impacto de la festividad más importante de la cristiandad en la lengua y la #literatura.

Dime cómo hablas y te diré de dónde viene

Una de las palabras que, si bien no se originan por la religión misma pero que sí remiten a ella, es «vigilia». Se le conoce Vigilia Pascual al paso del Sábado de Gloria al Domingo de Resurrección. Las iglesias ofician misas al filo de la medianoche y ocasionalmente tiran pirotecnia en celebración de Cristo Resucitado.

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Pues bien: «vigilia» es un latinismo. Proviene de vigilare (vigilar) y está relacionado con la raíz indoeuropea weq- que expresa vitalidad y rigor (recordemos a los vigías que hacían guardia). Antiguamente, como se sabe, se usaba el fuego para alumbrarse por la noche y es precisamente de ese vigilare que surgió la palabra «vela».

Otra palabra muy común es «viacrucis». El Diccionario de la Lengua Española remite en su entrada a «calvario» y apunta su significado coloquial: "Sucesión de adversidades y pesadumbres". Cuando alguien tiene una mala racha se dice que está en un calvario. La referencia es obvia, aunque definitivamente parece más llevadera una racha negativa a un camino bajo el rigor de la justicia romana. Para referencia del uso de esta palabra, revisa este artículo. «Viacrucis» viene del latín, desde luego: via crucis (camino de cruces).

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«Calvario» proviene de calvarium (osario, lugar de calaveras). Palabra en su época muy literal: sólo imaginemos las vías del Imperio Romano sembradas de las cruces de los ajusticiados...

«Resucitar» es otra palabra que se usa también fuera del contexto religioso. Se le toma como un "resurgir de las cenizas" y entonces ahí tenemos dándole a la expresión "segundo aire" un hálito crístico. La palabra se divide hasta en tres raíces, todas latinas: re- sucitare (y ésta, a su vez, en sub- citare). Etimológicamente quiere decir "suscitar o excitar de nuevo". Siguiendo el desglose de arriba; re (repetir, intensificar), sucitare (levantar, poner en movimiento), sub- (debajo, hacia arriba) citare (poner en movimiento, impulsar). Las implicaciones de este desglose poco tienen que ver con la interpretación cristiana, al menos desde un primer inicio. Es lo de menos.

Una última, «cordero». Hemos escuchado el término "Cordero de Dios", Agnus Dei, en latín y, contrario a muchas palabras que vienen de la lengua romana, no hay parecido alguno entre agnus y «cordero».

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Esto es porque «cordero» no deriva del latín, no al menos directamente. En latín un agnus cordus era un cordero nacido tardíamente. Cordus, pues, significa "todo producto, animal o cosecha que se recoge a final de temporada". Sucede simplemente que tras el paso al castellano, permaneció como sutantivo el adjetivo...

Un ejemplo de literatura sacra

Abarcarla toda sería imposible. Literal. Además, recordemos que ha sido la Biblia la máxima inspiración para todo el arte y, todo el arte, es algo bastante grande. Así que nos remitiremos a un solo ejemplo, uno de los más famosos y que ha sido atribuído a muchos autores, a pesar de no saberse con certeza su origen: el Soneto a Cristo crucificado. Helo aquí:

No me mueve, mi Dios, para quererte

el Cielo que me tienes prometido

ni me mueve el Infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas, y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que, aunque no hubiera Cielo,yo te amara,

y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues, aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera.

Lo tomo a cuento porque, increíblemente, el soneto fue acusado en algún punto de la celosa historia inquisitorial como un aliciente de la indiferencia, un coqueteo con la negación a otros dogmas de la religión católica: "aunque no hubiera Cielo, yo te amara". Al día de hoy, siglo menos obsesionado con la religión que otros, esto nos parece indiferente, pero antes era otra cosa y siempre había buenos pretextos para meter al prójimo odiado un poco de miedo por cualquier cosa fuera de la ortodoxia. La posible negación de un Cielo es la negación de la Salvación y, por lo tanto, negación del motivo mismo de la crucificción.

Sea como sea, el texto es bello y queda como elegante ejemplo de la literatura sigloorista del mundo hispánico.

Ahora, si lo suyo es el cine, acá unas recomendaciones. #semana santa