Desde hace muchos años los investigadores han estado empeñados en conocer los diversos fenómenos que impulsan a los individuos hacia el ateísmo. Se dice que el atractivo de la #Religión es que ofrece "seguridad" en un mundo incierto, por lo que para muchos es realmente sorprendente que las naciones que reportan mayores índices de #Ateísmo sean precisamente las mismas que les proporcionan a sus ciudadanos mejores indicadores de bienestar económico, político y existencial.

Un equipo de psicólogos de la Universidad de Rochester tomó como base los resultados acumulados en 63 estudios científicos sobre el tema durante 89 años y en países de 4 continentes arribando a las siguientes conclusiones:

  • Los creyentes están más satisfechos con la vida: Las encuestas coinciden en asegurar que el vínculo creado a través de las congregaciones les proporciona un gran nivel de satisfacción y felicidad al compartir sus ideas con un extenso número de fieles, mientras que los ateos carecen de este tipo de asociaciones colectivas lo cual los convierte en personas algo aisladas, especialmente en aquellos países en los que todavía se practica la religión como norma mayoritaria.
  • Los niños pertenecientes a familias ateas son más generosos: Mediante un experimento interactivo con 1100 niños de entre 5 y 12 años de edad se demostró que los provenientes de entornos no religiosos estaban más dispuestos a compartir con extraños. El altruísmo es medido por la actitud desprendida hacia personas desconocidas.
  • Los adultos religiosos hacen muchas más donaciones: Este parámetro es indiscutible ya que los ateos no cuentan con ninguna estructura que estimule esta actividad. Por otra parte los adultos creyentes ven en la caridad un modo de ganar reputación prefiriendo compartir con personas que tengan sus mismas creencias.
  • Los creyentes son menos tolerantes: Se evaluaron temas vinculados al racismo y otra tendencias actuales, concluyendo que la fuerte vinculación con sus doctrinas hace a los creyentes mucho menos tolerantes ante otras formas de asumir las conductas sociales fomentando el etnocentrismo, es decir interpretan la realidad a partir de sus propios parámetros culturales. También demostraron ser más duros al momento de castigar conductas consideradas inadecuadas.
  • La fe religiosa ayuda a las personas con enfermedades crónicas: Sin dudas la fe en un Dios y la certeza de una vida después de la muerte es importante para las personas que sufren de enfermedades crónicas o incapacidad como las lesiones en la médula espinal, algunos tipos de enfermedades cerebro vasculares o cáncer y es que el solo hecho de confiarle la salud a un ser supremo ayuda a que la calidad de vida de estos pacientes sea muy superior a la de los ateos, elemento que se tomó en cuenta para medir la felicidad.
  • Los ateos son más inteligentes: Entendiendo la inteligencia como la capacidad para razonar, resolver problemas, planear, pensar de forma abstracta, comprender ideas complejas, discernir y aprender de las experiencias. Esto no significa que ser ateo haga más inteligentes a las personas sino que aquellas con un intelecto superior a la media suelen ser más estudiosos y por lo tanto más escépticos a la hora de creer cualquier cosa que les digan.
  • Los ateos son más propensos a obtener buenos empleos: Se dice que los no creyentes tienen mejores niveles de autoestima y son capaces de controlar con más efectividad sus emociones, supuestamente porque toman las riendas de sus vidas sin confiar en que un Dios pueda tener un plan para ellos.

Es muy importante tener claro que cuando se trata de estadísticas que involucran temas religiosos, las cifras deben considerarse con mucha discreción, ya que existe un sinnúmero de personas que por motivos familiares, sociales o laborales ocultan sus verdaderos criterios acerca de la existencia de Dios (ateísmo de closet") mientras que por otro lado existen naciones (fundamentalmente con sistema comunista) en las que creer en Dios es considerado poco menos que un delito obligando a muchos a fingirse ateos.

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Lo anterior fue publicado por el profesor y psiquiatra Miron Zuckerman en la revista "Personality and Social Psichology". #Iglesia Católica