El estado Mérida, situado en Venezuela, ofrece al viajero magníficos escenarios naturales, gracias a su vegetación abundante, que cautiva a muchos turistas, además de distinguirse por su gente amable y festiva. La gran biodiversidad se le atribuye a su configuración geográfica, caracterizada por un clima frío durante la mayor parte del año, en comparación con otras regiones del país.

El trabajo de los lugareños se caracteriza por su interés en conservar y preservar el medio ambiente, para entregarlo como legado a las generaciones futuras. Muchas personas oriundas buscan la conservación de ecosistemas sensibles andinos, desarrollando actividades productivas alternativas a la agricultura y colaborando en la transformación de áreas naturales en un capital de trabajo para las familias campesinas.

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Estos esfuerzos son observados igualmente por los visitantes, quienes durante su estadía admiran las bondades del espacio natural merideño.

A los visitantes que acuden a Mérida con fines de esparcimiento se les refuerza principios, como "Conservar Viajando", para conocer las maravillas de este paraíso, tales como las lagunas que forman parte de sus atractivos Parques Nacionales. En este proceso de disfrute y conservación, participan esa gente que por generaciones han vivido en esas tierras, rodeados de Mérida: una majestuosa ciudad que se alza en un valle de esmeralda.

Las rutas de los Páramos

Las verdes montañas merideñas están acompañadas de imponentes páramos, que son superficies de terreno llano, de altitud elevada, de suelo rocoso y escasa vegetación. Si los viajeros seleccionan conocer estos páramos su equipo de excursionistas los puede conducir hacia el poblado de "La Toma", subiendo la montaña, hacia una altitud de 3.400 metros, en dirección a la comunidad de Mitibibó para ser alojados en sus posadas.

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Además, en compañía de los baquianos del lugar conocerán los hermosos parajes de El Portachuelo, La Laguna de los Muñecos y la de Los Patos.

Los amaneceres son grandes atractivos que los viajeros se esfuerzan por admirar, para contemplar los hermosos parajes de montañas, adornados por la neblina y espectaculares frailejones. La rica gastronomía está conformada por la sopa de plátano verde, bocadillos de guayaba, higos rellenos de arequipe, la melcocha y el vino de mora, entre otras delicias típicas de Mérida, ejemplo de sus tradiciones culinarias. Entre los desayunos, almuerzos, cenas y meriendas los turistas se deleitan el paladar con la exquisita comida, que ofrece esta región andina venezolana. #Turismo #Ecología #Cultura