Hace una semana inicié la serie Vikingos a través de Netflix. He de aceptar soy "maratonero" y aplico este término como un eufemismo para una obsesión de terminar una serie, cueste las noches que tengan que costar.

Hasta antes de esta serie, mi último recuerdo de un vikingo es la película “13 guerreros” con Antonio Banderas. La verdad es que me gusta, y sé de muchas personas que la han visto más de dos veces.

Pero al ver cada episodio de Vikingos, mi impulso por detener la reproducción y abrir google para buscar la historia de la "britania posromana" ha sido enorme y este es el suceso que me empujó a escribir el artículo que estás leyendo.

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Poco sabía de ese período en la línea de tiempo. ¿Cuántos jóvenes actualmente compartirán conmigo esta apatía por la historia universal?

En una era donde la penetración del acceso a internet y los servicios de streaming hacen un reacomodo obligado en casa (me refiero a los medios masivos de comunicación mexicanos) y el homo videns (termino para las sociedades dirigidas por la T.V.) cambian la tele de casa por un celular con conexión 4g ¿no es también necesario un reacomodo en los que buscamos fomentar el interés en la #Educación, cultura y ciencia?

En estos dos últimos años he visto cómo los alumnos del nivel medio superior pasan por un proceso educativo que no genera conocimientos, y peor aún, no he visto nada que lo fomente.

Hay que aceptar que la revolución científica y tecnológica rebasó a todos.

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Inclusive a los que nos hemos dedicado a una mejora en la calidad educativa.

¿Puede ser una serie de época llena de imprecisiones históricas y adaptaciones a modo que encaje con un producto vendible? La respuesta hasta el momento es sí. Recuerdo que mi maestro tardaba 30 minutos en dibujar una célula, ¿alguien recuerda eso? El propósito era ilustrar. Tarde 15 años en ver una célula a través del microscopio. Wow... mucho tiempo.

Hoy nuestras generaciones crecen en condiciones para un aprendizaje en tiempo real. Pero no lo ven, no lo saben y no se los hemos dicho

La imaginación es un elemento que se va alimentando de la exageración, recuerden cuando eran niños y decían que algo era grandotototote o pequeñititito, así pues los jóvenes hoy lo ven tal cual es. ¿Y después qué sigue? qué ofrecemos para alimentar su imaginación, su creatividad.

No es casualidad que nuestros chicos más creativos hayan pasado por el anime (caricaturas japonesas), creo otras alternativas para este momento educativo son estas series llenas de imprecisiones. Que forzosamente nos llevan a preguntarnos ¿qué de esto es cierto? y entonces, el segundo paso es google y el tercer paso es una persona interesada buscando información; es decir aprendiendo.

Seguiré viendo esta serie, ¿ustedes se han visto interesados a buscar información después de ver una serie? Escríbanme, al igual podemos aprender un poquito más.