Últimamente es frecuente ver por las redes sociales “los #retos”, esas situaciones donde se les pide a amigos y familiares que se coman una cucharada de canela, o bien se echen encima una cubeta de hielo, se fotografíen y lo suban a la red.

Estos retos van más allá de lo normal, ya que está demostrado que el cerebro humano no resiste temperaturas tan heladas y - sobre todo - cuando son de forma sorpresiva. Muchas fotos se han subido de estos retos, pero hasta el momento aquellas personas que sufrieron daños por realizarlos no colocaron la advertencia de evitar continuar con estos “juegos poco comunes”.

De unos días para acá, ha aparecido un nuevo “reto” en la internet, el Juego de la Ballena Azul, cuyo nombre hace alusión al hecho que existe en las costas en Rusia, un lugar donde es común conseguirse con ballenas azules varadas en sus orillas, presuntamente por suicidio.

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Sí, el reto es ese, el suicidio.

En una época donde la red ocupa el mayor espacio del tiempo de los adolescentes, la Ballena Azul es el mayor desafío para los adolescentes con problemas de autoestima, sociabilización y - especialmente - falta de familia que controle lo que ve y hacen los jóvenes en la internet.

La familia es la base de la sociedad y debe conocer lo que pasa en la red e ir de la mano de ella para asegurar que, juegos como este, no llegue a sus hijos ni siquiera por curiosidad y aunque lleguen a ser de conocimiento de los pequeños, que estén preparados para poder diferenciar un juego malicioso de uno sano.

50 razones para controlar la red

El juego tiene una mente pervertida que controla la red interna del juego, los niños o adolescentes deben contactar al líder de los grupos, con el cual comienza la serie de retos.

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El primero de ellos consiste en contestar 50 preguntas, las cuales van aumentando en dificultad, una vez superada esta etapa van aumentando las pruebas siempre pidiendo fotografías para comprobar los hechos; se les pide acciones negativas como, por ejemplo, que estén tres días sin dormir o cortarse la piel; situación muy común en algunos adolescentes y, por último, la prueba final, la número 50, suicidarse y haciéndolo público en la red.

Nuevamente se insiste, los padres deben ir un paso delante de la tecnología y de los hijos, no importa si les dicen curiosos o que invaden la privacidad de los adolescentes. El objetivo de los papás y representantes de los niños y jóvenes es controlar los graves riesgos a los que están sometida nuestra juventud en estos momentos. La Ballena Azul puede estar en tu casa, en la habitación de tus hijos, en la mente de alguno de ellos, es momento de prevenir antes que lamentar. #redesociales #ballenaazul