Las fuerzas militares del Imperio Napoleónico intervienen en la formación del nuevo modelo liberal capitalista y - con saña - someterán a la máxima autoridad del Reino de España e impondrá a un nuevo Rey: el Ejército Real. Tanto en España, como en todos sus virreinatos, desconocen abiertamente al nuevo Rey, así, en el Virreinato de La Nueva España, el ejército se divide formando un sector insurgente que lidiará entre la disyuntiva de apoyar al Rey - ya que está secuestrado - o independizarse.

El Rey Espurio no es reconocido en ningún lado y España, tras la derrota del ejército napoléonico en Waterloo, recupera su independencia de Francia en 1815, para entonces la independencia de #México sólo mantendrá una constante, la casi nula participación del pueblo.

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La independencia de México representó para el mundo una muestra de coraje y estrategia, la segunda, tardía pero militarmente respetable, el padre libertador había logrado unir a un pueblo con una simpatía nacionalista, que les daba la dignidad de una posición histórica ante el mundo, sin embargo, el padre libertario fue entregado al vituperio y reducido a traidor (cosa que el ejército y el pueblo nunca creyeron, pero no hicieron nada por defenderlo), exiliado y asesinado tras solicitar su regreso para defender a México, pero ahora directamente, del ejército francés, el mexicano lamentó resignado la muerte del independentista que logró mantener unido todo el territorio que antes era de España.

Con el padre libertador traicionado y asesinado, el Ejercito Mexicano logró ganar la guerra y correr al invasor, pero los acosos no terminarían ahí, entre conflictos internos que se debatían entre posturas e intereses extranjeros y polares, el mexicano del día a día, salía a hacer sus cosas todas las mañanas sin advertir cuál sería el próximo evento lamentable que la quebrada e inestable nueva nación experimentaría; la participación del pueblo se redujo a los asuntos de guerra y tributo, serían un acoso del gobierno independentista aplicando leyes que, por pertenecer al nuevo régimen, eran inaceptables como la ley de leva; entonces, mientras el pueblo era maltratado por su gobierno, el Estado de la nueva nación era constantemente acosado por los intereses de las otras, igualmente nuevas naciones pero de mayor edad.

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Las naciones hegemónicas impusieron al mundo un régimen económico y de pensamiento, que impidió ser aprendido por México, y Latinoamérica, de manera rápida y eficaz, por el contrario, el sincretismo cultural impuso un sincretismo político cultural que confundió, en la interpretación del mexicano del día a día y a su representante, los lineamientos del pensamiento hegemónico imperantes tanto en la economía como en la política.

Los acosos políticos sobre el gobierno mexicano y los abusos éste sobre sus gobernados hacían que la sociedad mexicana se mantuviera al margen de los acontecimientos pues, si llegaba a participar, sería por imposición del gobierno (no quiero decir que no hubiera compromiso ni comprometidos, pero los comprometidos eran muy pocos). México sortearía un siglo XIX en guerra, tanto internas como externas y en medio de ello, ¿cómo construirse como nación, como Estado?

El cierre y recepción del siglo XX acoge a los mexicanos en un discurso social por la libertad y la distribución de la riqueza, que se verá infectado por las ideas entreguistas de un gobierno sin rumbo.

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#Cultura