En 1939 llegaron muchos españoles abrigados por las leyes y la paz en México. Quienes vinieron dejaron todo atrás, no cargaron sino con el sufrimiento y una generación de niños que no se formó en España; y en muchos casos ya no se regresó. Cierto que se reconoce más el arribo de los intelectuales. La gente en la batalla de la razón cruzó el océano para salvar sus ideas, mas en aquel entonces México se nutrió a un tiempo de artesanos, lo mismo que de agricultores y aceptó sin miramientos hasta a los militares de un proyecto de nación "sin Rey" y "sin iglesia" que ya no cristalizó.

Como en cada migración [VIDEO] (y sin haber vivido la experiencia de la guerra); queremos suponer que se quedaron algunos quiénes mejor hubieran venido, se murieron miles que no debieron morir y llegaron los buenos con los malos, revueltos en algunos barcos con el afán de sobrevivir.

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El abuelo decía que los mandaban a distintas regiones, según el Estado sintió pertinente, dadas las habilidades de los jefes de familia. ¿Cuántos fueron a dar al norte de México? ¿Cuántos fueron llevados al desierto buscando transformar en pastizales y campos de cultivo los llanos de polvo y piedra?

Total que algunos se dirigieron a ciudades nuevas como #Torreón, Coahuila, para trabajar en las industrias que demandan mano de obra para tareas que aún hoy, pagan tan bien, que motivan a muchos a cruzar la frontera buscando el ingreso que ofrece la brutal cosecha de productos como el algodón. El vestido y el calzado, lo mismo que el cultivo y la minería han sido durante milenios el punto de partida de la civilización; por ello se habrá pensado lógico ofrecer tierra que si bien no se antoja muy fértil, bien podría aprovecharse interpretada para el beneficio de los refugiados.

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Mi padre nació en Torreón. Hoy piso esta urbe por vez primera y de inmediato percibo un florecimiento inusual en Coahuila, en cuanto al modelo de ciudad que se esta consolidando. Desparramada en su periferia, apuntalada con centros comerciales y todo, se nota un balance armonioso en su centro. En años venideros Torreón irá cuajando gracias a la diversidad de sus habitantes quienes van empujando a las autoridades en la creación de espacios más amables para la convivencia. Favorecida por ser punto de tránsito entre el Pacífico y el Golfo de México, la ciudad prosperará si se toman en cuenta los retos del Siglo XXI.

No vimos norteamericanos, ni franceses, ni chinos. Esto supone un sesgo en el potencial económico que conlleva el turismo, pues a vistas claras es un sector que tiene mucho por crecer, si se aprovechan las bondades del desierto. En varios excelentes museos se expresa una pugna constante en esas regiones contra los indígenas originarios. En breves pasos, no nos consta que haya ciudadano alguno que se distinga por lucir otro vestido que el moderno, por el contrario, siendo una ciudad nueva, tienen varios corredores de comercio no artesanal.

Los lugareños comulgan en sus plazas; hay un espíritu peatonal para conectar el centro de gobierno, un edificio reciente que podría ser el único rascacielos de la provincia, la bandera monumental, la iglesia y el cerro mediante un ingenioso teleférico. Esta pequeña villa centenaria seduce con un túnel subterráneo en pleno centro histórico, y nos arrima al pensamiento de un grupo de gente antigua mas allá de los españoles y los chichimecas. También hay un Museo de la Moneda, uno del Ferrocarril y un Planetario entre otros muchos que se despliegan a lo largo de sus vías principales.

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El Museo Arocena es un recomendable repaso de la identidad hilada por la historia oficial del mundo. Se comenta sin mucho preámbulo el concepto de México, entidad que dispuso en algún momento de territorios mas allá de California, Texas y Nuevo México. Disfrutamos en otro edificio de los carteles de la Bienal Internacional. Salimos para pronto descubrir un pequeño museo de paleontología que confirma la infinidad de conocimientos que podemos sacar si estudiamos el suelo. Así mismo en el Bosque de Carranza, asistimos al Museo Regional de la Laguna con una interesante colección explicativa del entorno y en esta ocasión, una vistosa pinacoteca contemporánea recabada por el Milenio. #turismo regional #Crónica de Coahuila