"¡Levántense mujeres de hoy!", así urge el primer verso del Himno de la Batalla de La República, escrito por Julia Ward Howe y publicado en 1870, a celebrar lo que hoy se conoce como el #Día de las Madres.

El llamado de Paz con el que nació el festejo ha quedado muy lejos de los festines que ahora prodigamos a las madres en todo el mundo. Sí, los chocolates apaciguan el hambre, pero no los ánimos.

La proclama tenía un objetivo muy claro: alzar la voz para que "nuestros maridos no regresen a casa apestando a matanzas, en busca de caricias y aplausos".

Pero no es solamente un llamado a la no violencia en los Estados Unidos, sino una propuesta de paz que trasciende las fronteras: "Nosotras, #mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otra nación, para no permitir que nuestros hijos se entrenen en lastimar a los suyos".

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Tres años después de publicado esta proclama - que entre otras cosas pide el desarme y la conformación de un Congreso General de Mujeres para promover una alianza internacional de paz - surgieron las reuniones del Día de las Madres en 18 ciudades de los Estados Unidos, para hablar de la paz encomiadas y organizadas por la propia Julia Ward.

No era la primera vez que las mujeres, jefas de familia, se encontraban para emitir su opinión en temas de actualidad. Entre 1865 y 1868, Ann María Reeves Jarvis organizó el Mothers Day Meeting, en el cual las discusiones giraban casi en torno a cualquier asunto de la vida contemporánea.

A la muerte de Reeves Jarvis, en 1907, su hija - también conocida como Ann Maria Jarvis - organizó una reunión para honrarla en la que se repitió la mecánica de discutir temas actuales.

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Esa reunión tuvo lugar un 12 de mayo y dio pie a una activa campaña que se extendió a todo los Estados Unidos y, en la cua,l se promovieron por igual la paz y los derechos de las mujeres.

Hoy, sin embargo, mientras repartimos flores, chocolates y entonamos canciones en las serenatas; las noticias en el mundo se muestran muy alejadas de ese objetivo de paz.

En la víspera de este 10 de mayo leemos fatales encabezados: "Más de cincuenta heridos al estallar dos coches bomba en Tailandia", "El Chavismo juzga a civiles en tribunales militares para sofocar protestas", "Texas prohíbe las ciudades santuario", "Destruyen La Voz del Califato, radio afgana del Estado Islámico", "Comienza el despliegue de antimisiles en Corea del Sur".

Al final lo que deberíamos de estar haciendo, hombres y mujeres por igual, es declamar aquello que reza: "¡Desarma! ¡Desarma! La espada del asesinato no es la balanza de la justicia, la sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión".