Veintitantos años han pasado desde que Maya Goded (México, 1967) comenzó a patear con su cámara las calles y plazas de La Merced, un barrio en el Centro Histórico de Ciudad de México donde la religiosidad y el comercio sexual han convivido por siglos. “Crecí en la Ciudad de México - explica - donde la sexualidad femenina está dominada por la moral cristiana, por la imagen idealizada de la buena mujer, la buena esposa, y una mistificación sin cuestionamiento de la maternidad”. Quizás fue el hecho de estar embarazada lo que la inquietó y le hizo cuestionar su propia sexualidad y tabúes; pero eso no la detuvo.

Nominado en el Festival de Sundance y premiado en La Habana

Con Plaza de la Soledad (México, 2016), la fotógrafa Maya Goded incursiona en el #Cine con un #documental que viene a complementar un discurso que, más allá del tema de la prostitución y sus implicaciones, habla de la condición humana de un grupo de mujeres a quienes la vida les ha dado la espalda.

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Ellas son madres, son hijas, son abuelas, son amigas y amantes de paso. Son protagonistas que no encajan en el estereotipo de prostituta al que estamos acostumbrados. Al contrario, Carmen, Lety, Ester, Ángeles y Lupe tienen entre 45 y 80 años y dudosos atributos físicos que desaparecen cuando desnudan sus almas ante una cámara que parece no estar ahí: frente a la estufa preparan la comida; se quitan la ropa en un hotel de mala muerte; lloran al recordar viejos amores, vejaciones y maltratos; bromean en noches heladas de baja clientela; cantan y bailan; rezan encomendándole a Dios y la Virgen protección y amor.

La intimidad y la honestidad en sus relatos son evidencia de la confianza que Goded ha cultivado en esta hermandad de veteranas, desde mucho antes de dar el salto al cine. “El video - justifica la directora - fue la posibilidad de realmente entablar una conversación.

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Antes me fijé más en ellas como víctimas, ahora para mí es muy importante verlas como mujeres que han salido adelante”.

Goded no es la primera, ni la última, en abordar un tema controversial

El oficio más antiguo del mundo ha sido tema recurrente a lo largo de la historia del arte. En el París del siglo XIX la prostitución era cotidiana e inspiró a escritores como Baudelaire y pintores como Toulouse-Lautrec o Picasso en el XX, quien las consagra con sus Señoritas de Avignon. El interés que estas musas han despertado tampoco le fue ajeno a la #fotografía, célebres son las imágenes de Cartier-Bresson en México. Una multitud de artistas que cuesta enumerar las ha exaltado, retratándolas con vehemencia, idealizándolas o como encarnación de vicios y símbolo del pecado. Pero pocas son las mujeres en esta multitud. Maya Goded es una de ellas.

En Plaza de la Soledad no hay controversia, no hay denuncia directa, ni estadísticas reveladoras

Considerado uno de los prostíbulos más grandes del mundo, en La Merced, a diario trabajan unas tres mil mujeres, ante autoridades que se hacen la vista gorda o que recurren a sus servicios (como lo confiesa una de las protagonistas).

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Según el Foro de Viena para Combatir la Trata de Personas, la explotación sexual es el tercer ilícito más lucrativo del mundo, por debajo del tráfico de drogas y de armas; en México es el segundo. Ante las evidencias, no es sino tentador señalar y sentenciar las injusticias de una profesión inmoral. Sin embargo, Maya Goded, con la madurez adquirida a través de años y de miles de fotografías, elude estas aproximaciones. “Yo quiero que las podamos ver de una forma diferente, como mujeres más completas, y que cuando se hable de trabajo sexual no sólo pensemos en una cifra, sino que les pongamos caras, entendamos que son madres y que nos cuestionemos como sociedad”.

Devotos de sus creencias y aun plenos de esperanza, los rostros, surcados por el tiempo y el oficio en Plaza de la Soledad, relatan sus angustias proyectando una melancolía velada con el humor característico de quien vive una triste realidad. Una realidad injusta, violenta e indolente que con audacia la novel directora encubre, para que seamos nosotros, los espectadores, quienes la develemos.

Plaza de la Soledad

Dirigida por Maya Goded

Producida por Martha Sosa

Productores Eamon O’Farrill y Mónica Lozano

Director de fotografía Maya Goded

Editada por Valentina Leduc

Sonido Miguel Hernández

Música original Jacobo Lieberman y Leonardo Heiblum

Diseño sonoro Lena Esquenazi