La Roma imperial brilla en todo su hedonista esplendor en el lienzo. La flauta doble suena mientras ríos de vino se mezclan con pétalos de flores, que caen del cielo como tierno azote de los dioses. Esta es la escena que describe "Las rosas de Heliogábalo" que Lawrence Alma Tadema, uno de los máximos representantes del romanticismo pictórico de finales del siglo XIX, pintada en 1888.

Sin embargo, más vale no dejarse llevar por esta sensual y festiva imagen, pues si bien, describe una fastuosa celebración romana de la época. También, narra cómo el caprichoso emperador Heliogábalo asesina con frialdad y cinismo a varios de los convidados a compartir mesa a su lado.

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Crea fama y échate a dormir

A pesar de que los registros de la infame figura de Heligábalo, como emperador de la antigua Roma, prácticamente ha desaparecido de los anales de la historia.La Real Academia de la Lengua Española ha acuñado el nombre de dicho personaje para definir por antonomasia a uno de los máximos pecados capitales: la gula.

Y es que este hombre quien, de acuerdo con los antiguos textos en latín titulados "Historia Augusta", se convirtiera por favoritismo en regente del imperio a la tierna edad de 14 años, hizo poco más que atracarse en sendos banquetes, ejecutar disidentes y sí, dar fiestas donde además de prostitutas se reunían sacerdotes. Estos metidos en camisa de once varas se encargaban, para deleite del emperador y rabia del pueblo, de oficiar el culto al Dios Baal en reemplazo al siempre venerado Júpiter.

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Mátalos suavemente

Cuenta la "Historia Augusta" que durante una reunión muy concurrida, al ingenuo gobernante se le ocurrió la loca idea de sorprender a los asistentes con una lluvia de pétalos de rosa. Su escandalosa frivolidad le indicó mandar preparar toneladas enteras -literalmente- de pétalos que al caer, comenzaron sin más a sofocar a los presentes. Con más morbo que asombro, el emperador y su comitiva más cercana se limitaron a observar cómo unos desdichados quedaban sepultados debajo de los pétalos mientras otros, en un intento por ponerse a salvo, molían sus huesos a pisotones. Esta es la oscura historia que representa la pintura "Las rosas de Heliogábalo".

Leyenda más, leyendas menos

De la misma manera solemne en que el emperador Heliogábalo planeaba sus gloriosas reuniones, Lawrence Alma -Tadema, que al momento de crear esta pintura (1887 a-1888 ) se hallaba establecido en un húmedo y gélido Londres donde las rosas no florecían ni por acto divino.

El pintor pidió varias de miles de rosas, que mensualmente llevaban desde los campos de la Riviera Francesa, para que sus asistentes pudieran lanzarlas en montones mientras él pintaba una preciosa imagen para al poco de volverse tragedia.

Aunque si bien, muchos historiadores afirman que este relato de crueldad pudiera ser producto de la mente del colectivo, la duda seguirá en pie mientras el arte de Alma -Tadema permanezca. #Cultura #Notas curiosas #Arte