La pregunta que encabeza este artículo podría parecer una perogrullada para quienes han leído a Juan Rulfo. Sin duda, la respuesta de la mayoría será El llano en llamas y Pedro Páramo, e, incluso, habrá quien piense, haya leído o no al autor jalisciense, que solamente escribió estos dos #Libros, como lo han escuchado decir a profesores, conductores de televisión y hasta a escritores. Pero esta pregunta no es de ningún modo una obviedad, así como Rulfo no escribió solamente dos libros.

Ciertamente, El llano en llamas, un conjunto de quince relatos publicados en el año de 1953, y Pedro Páramo, su novela que vio la luz en 1955, le dieron a Juan Rulfo una notable y bien ganada presencia en el mundo de las letras a nivel internacional, y el aparente silencio en el que se sumió después al no publicar ningún libro hasta 1980 consolidaron su fama, su prestigio y el interés por su obra por parte de los lectores.

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Ese interés fue sin duda generado además por las alusiones que el mismo Rulfo hacía a las obras que estaba escribiendo, como en la entrevista de 1977 que le realizó Joaquín Soler Serrano para el programa A fondo de Televisión Española, donde el escritor mexicano indicó que estaba reescribiendo su novela llamada La cordillera, en la que lleva trabajando doce años, y de esta manera creaba mayor expectativa hacia su #literatura.

En el año de 1969 también llegó a comentar que tenía dos novelas ya escritas Los días sin flores y En esta tierra no se ha muerto nadie, pero ninguna de las dos fue publicada y, conociendo a Rulfo, seguramente terminaron, como La cordillera, en el bote de la basura porque, según decía, “eran muy malas”.

Su primera novela, que escribió mientras era funcionario de la Secretaría de Gobernación, en el área de migración, titulada El hijo del desaliento, y que “dialogaba con la soledad y era tan cursi como su título” (como se refería a ella el propio Rulfo) tenía trescientas páginas, de las que el escritor rescató apenas un fragmento al que tituló “Un pedazo de noche” y que fue publicado por primera vez en 1959, aunque su escritura data de 1940.

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En 1980 publicó El gallo de oro y otros textos para cine, que es un libro que incluye sus guiones cinematográficos y que muestra una importante etapa de este escritor, pero como otros escritores durante algún tiempo se dedicó a hablar pobremente del libro, como si le pidiera perdón al mundo por haberlo publicado, pues creía que no tenía la calidad que los otros dos tenían. Inclusive, en la presentación de la obra se señala que está redactada en un “lenguaje llano, plástico, funcional”, sin las preocupaciones estilísticas que precisaría otra obra literaria, pero que contiene exactitudes de carácter cinematográfico, lo cual contrasta con la anterior obra literaria del autor.

Con respecto de la historia de “El gallo de oro”, que fue escrita a petición de Manuel Barbachano Ponce y filmada como película en 1964, es importante señalar que pese a que Rulfo siempre se refirió a ella como un guion cinematográfico, realmente podría decirse que está a mitad de camino entre la novela corta y el cuento largo y que, aunque el estilo es diferente sobre todo de Pedro Páramo, donde el escritor desarrolla su argumento a partir de una fuerte estructura y de un magistral uso del lenguaje, la velocidad de la narración en “El gallo de oro” domina toda la obra, incluidas las acciones de los personajes, y que la característica más importante para ubicarla dentro de la construcción literaria de Rulfo estaría, además de la cercanía temática que comparte con El llano en llamas y Pedro Páramo, en la ambigüedad del narrador, pues éste varía entre la primera y la tercera persona a lo largo del relato.

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Otros textos escritos para cine de Rulfo fueron “La fórmula secreta” y “El despojo”, basados en “El gallo de oro” y de menor importancia literaria que éste

Este autor mexicano también desarrolló una faceta destacada en el ámbito de la fotografía que empezó en la época en que trabajaba en el área de publicidad de la empresa Goodrich Euzkadi, en la década de 1940, pero que se fue consolidando a partir de 1960, fecha en que expuso, en Guadalajara, una pequeña colección de sus fotografías. Rulfo llegó a comentar que tenía publicado un libro con las imágenes que de manera aislada fueron apareciendo en revistas durante estas décadas, pero este libro, aseguró, tuvo una circulación privada. Lo cierto es que desde su magna exposición en 1980 en el Palacio de Bellas Artes, se le ha dado mayor difusión a esta área creativa de Rulfo y han aparecido varios libros que muestran su fotografía, entre los que se encuentran: México: Juan Rulfo fotógrafo (2001); Juan Rulfo. Letras e imágenes (2002), que incluye ensayos suyos sobre la arquitectura e historia mexicana; Juan Rulfo, fotógrafo (ed. Andrew Dempsey, 2006), y 100 fotografías de Juan Rulfo (ed. Andrew Dempsey y Daniel De Luigi, 2010).

Otra faceta menos conocida del escritor jalisciense es la de ensayista, que tuvo un lugar privilegiado para él mientras trabajaba como editor en el Instituto Nacional Indigenista y mientras la mayoría pensábamos que había dejado de escribir y publicar. Estos textos, junto con toda su obra de creación literaria, además de entrevistas, discursos y ensayos escritos por estudiosos y admiradores de su obra como José Carlos González Boixo, Evodio Escalante, Walter D. Mignolo, Gabriel García Márquez y Ángel Rama, pueden encontrarse en el libro Juan Rulfo, Toda la obra (ed. y coord. Claude Fell), que se publicó por primera vez en 1992 y que ha tenido varias reimpresiones.

Póstumamente se han publicado también otros dos libros que son fundamentales para entender la calidad literaria y humana de este gran escritor mexicano: Cuadernos (1995), que son sus los apuntes de sus cuadernos donde hizo los borradores de sus cuentos, guiones, ensayos, discursos y conferencias, y Aire de las colinas, que incluye 81 cartas que Rulfo escribió a su esposa Clara.

Dentro y fuera de México, Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y probablemente el más traducido. Incluso escritores como Dante Medina han llegado a afirmar que si tuvieran que elegir algún libro fundamental en su vida, solamente se quedarían con El Quijote y Pedro Páramo, ambas obras maestras de la literatura en lengua castellana.

Este año se espera que aparezcan dos libros más del escritor nacido en Jalisco: Juan Rulfo en Veracruz, coedición de la Universidad Veracruzana con la Fundación Juan Rulfo, y Juan Rulfo y el cine, vol. 1, que intentará ser una guía para los universitarios que deseen estudiar la obra literaria de Rulfo relacionada con el séptimo arte. #CienañosdeRulfo