La distribuidora Caníbal, que ha traído a los cines mexicanos películas como "Love", "Amor Mío" y "El demonio neón". Sin embargo, esta vez nos sorprende con una cinta franco-belga igual de escandalosa, polémica y difícil de ser digerida: Grave (nombrada Raw en Estados Unidos, Crudo en España y Voraz en Latinoamérica). Bastan sus 95 minutos para sacar a cualquiera de su zona de confort y levantar a más de uno de su asiento para abandonar la función.

El argumento nos cuenta el ingreso de la adorable Justine (sí, como aquel personaje del Marqués de Sade) a la facultad de veterinaria, los infortunios y peripecias que debe pasar entre la difícil adolescencia, los abusos de las novatadas, estar lejos de sus padres, el rechazo de su hermana mayor y la difícil tarea de llevar a buen puerto su vida vegetariana con el añorado estatus de universitaria socialmente aceptada.

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Los problemas comienzan cuando se ve forzada a comer carne y descubre un gusto secreto y perturbador por ella, que poco a poco le demandan hacer cosas desesperadas e inauditas para saciar su atroz deseo.

La cinta fue catalogada bajo el género de terror, en un #Cine contemporáneo infestado de demonios, fantasmas y criaturas. Voraz viene para recordarnos que la humanidad se esconde algo monstruoso más terrible que cualquier fantasía. Es el miedo al cuerpo mismo, que surge precisamente en la confusa adolescencia, cuando empiezan a transformarse nuestros relieves y tenemos que lidiar con cambios inesperados, como el crecimiento de vello y el inasible lívido sexual.

En la película ronda todo el tiempo la concepción del cuerpo como espacio lleno de desagradables fluidos, susceptible a enfermar y a mutar de manera caprichosa, además del deseo y sus oscuros objetos.

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Nos encontramos con adolescentes desenmarañando sus identidades y preferencias, en un estado de tensión que va desde el anhelo por el sexo opuesto en la intimidad hasta el gusto por la propia carne humana.

La cinta revive el tabú del canibalismo, pero desde una óptica muy vampiresca, en la que él que la sufre tiene que realizar el terrible acto si es que quiere sobrevivir. Llegando a ser una necesidad del cuerpo, que rompe con la moralidad, no es como tal un placer, todo lo contrario, al menos para Justine, implica mucho sufrimiento y dolor.

Con una fotografía eléctrica y estridente acompañada de una jovial pero poderosa banda sonora. Voraz se presentó por primera vez en el Festival de Cannes del 2016, ganando críticas favorables que la llevaron a escandalizar el Festival Internacional de Toronto, donde dos personas se desmayaron debido a lo crudo y explícito de las escenas, que le han hecho merecedora de la clasificación C.

Sin duda se necesita ir con la mente bien abierta para disfrutar de un cine diferente al de Hollywood, porque este pone a prueba nuestro criterio y también la sensibilidad.

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Voraz demanda algo diferente al simple hecho de sentarse a ver contemplar una historia sosa y rebuscada. Si estamos dispuestos a ver algo diferente, quizás encontremos en la perturbación una fuente de placer inexplorada, tan prohibida como la idea de alimentarse de otro ser humano.

Disfruten del festín, la cena está servida. #Cultura #Arte