El #Barroco, cuya naturaleza está permeada por un modelo literario que propugna la renovación de las mirada literaria, en la época del Siglo de Oro español, insiste en reformar las ópticas tanto estilísticas como estructurales y temáticas de determinadas obras. Este barroco cuyo origen determina una estética basada en la sátira, propone una especie de protesta literaria que está implícita en las obras de algunos escritores novohispanos.

Esta suerte de vanguardia, entendiendo esta como el ejercicio dialéctico de la ruptura y la instauración del canon, es decir, la transformación de la tradición, tiene una repercusión interesante en la obra de Juan Ruiz de Alarcón (1581-1639), considerado como el primer escritor mexicano, sólo detrás de Francisco de Terrazas (1525-1600) .

Anuncios
Anuncios

El Barroco, como la antítesis del Renacimiento, surge intentado establecer un nuevo modo de restablecer los órdenes de la vida y el pensamiento. Para el hombre barroco el mundo está sumido en el desconcierto, y el sufrimiento es algo inherente a la condición humana. Estas características resultan curiosamente similares a la condición poética mexicana que como menciona Pedro Enrique Ureñas es "discreta, mesurada, melancólica, crepuscular y otoñal"; es una poesía "de tonos suaves y de emociones discretas”.

Ahora bien, el barroco se bifurca en dos grandes virtudes: el culteranismo, que parte del término culterano que es un término despectivo creado por Quevedo a partir de la palabra luterano, palabra que se relacionaba con la herejía. Esto es así, porque para sus detractores, los culteranos eran “herejes de la lengua”, ya que se expresaban de forma oscura e incomprensible, y “corrompían” la lengua castellana, ahogándola en latinismos y construcciones sintácticas ajenas a la lengua (latinas y griegas) impuesta por Alfonso X “El sabio”.

Anuncios

Esta traslación del lenguaje se debe precisamente a que el “no vivir en el engaño”, era la característica principal de la ideología barroca. Si bien para los barroquistas la realidad se tornaba amarga y desagradable y su búsqueda de hacerla habitable estaba en el sendero del lenguaje, esto no era más que una mera ilusión, por tal razón la melancolía, con la base en la decepción era la característica más profunda del culteranismo.

El conceptismo por otro lado, busca la reflexión en el contenido del mensaje, intentando sugerir intelectualmente al lector, aunque sin evitar las complicaciones formales y eliminando la demasía del ornato que presenta el culteranismo.

Ambas vertientes que conforman este barroco están presentes en la obra de Juan Ruiz de Alarcón y su mensaje aunque adornado intelectualmente propicia el esclarecimiento del conflicto interno que tenían los mestizos, basta revisar un poco la biografía de Juan Ruiz Alarcón para entender que su motivo siempre fue México.

De Juan Ruiz de Alarcón

Juan Ruiz de Alarcón, nacido probablemente en Real de Minas, Tasco, por 1575, traslada ese desengaño a partir del conflicto que tiene por su condición mestiza, aunque para algunos autores esto carece de importancia pues en realidad la estructura teatral de sus obras versaba en lo impuesto por Lope de Vega.

Anuncios

Pero es a partir de ese lenguaje en donde Juan Ruiz reivindica su condición mexicana, pues para el barroco también “la vida es contradicción y lucha de contrarios”.

El género predilecto del novohispano, es el así nombrado teatro de capa y espada, en donde la política es disyuntiva a partir de las pasiones de los actores, esta temática era la preferida por Alarcón que veía en la corte del Rey a personas sobrestimadas que buscaban en cualquier momento ridiculizar al mestizo, ya sea porque su obra, que en todo caso también los ridiculizaba o por su aspecto físico pues era moreno, no muy alto, concorvado de pecho, aspecto del que más se burlaban.

Tan así que su epitafio, según Margarita Peña, reza: “Aquí yace Juan Ruiz de Alarcón famoso por sus comedias como por sus concorvas”.

En su producción es clara la postura de enfrentar a las clases sociales, pues por un lado están los reyes, el conde y sus hijos, y por otro los criados, villanos y demás, estos son personajes secundarios, determinados así por la estructura de las obra y no por su esencia, Juan Ruiz puntualizaría en ellos la naturaleza del criollo y curiosamente serían ellos quienes en muchas de sus obras obtengan el triunfo sobre el Rey y los condes pues la audacia y el valor jamás les faltan, aunque claro a partir de un servilismo que se ve traicionado.

El lenguaje que ofrece Alarcón de los personajes también es distinto en tanto la pertenencia de una clase social. Las obras de Alarcón intentan demostrar que el barroco es también, desde la óptica del escritor novohispano que —está en conflicto por su condición mestiza—, el triunfo de la clase que posteriormente será el mexicano.

Mucho se ha discutido sobre la mexicanidad de Alarcón, algunos como Alfonso Reyes han descubierto un lado más mexicano que español en la naturaleza de la obra, sin embargo lo que no se puede negar es que la condición barroca de Juan Ruiz atañe, ineluctablemente a una situación de malestar social, malestar que se generalizó con el paso de los años en los escritores novohispanos, como el caso de Sor Juana Inés de la Cruz, la así nombrada "décima musa" y en general en la clase media.

Este detalle que no se debe de pasar por alto, las personas que se dedicaban al ejercicio editorial, desde las distintas ramas que ésta ofrece, eran para la época de la colonia, parte de la creciente clase media, en la cual estaban también algunos escritores y, curiosamente el clero, que tuvo una gran influencia en la corona y que ahora veía traicionada sus relaciones.

Pero en realidad, el resultado del debate ideológico, que propugnaba la búsqueda de la identidad, ideas que estaban basadas en las teorías de Jean Jaques Rousseau, aunado a la constante represión y humillación que la clase europea propinaba, negándoles oportunidad de crecimiento en sus empresas o no otorgándole los puestos burocráticos que ofrecían más ganancias.

Además los impuestos eran muy elevados y la metería prima para trabajar era escasa, pues en ese momento España estaba en guerra contra el ejército francés de Napoleón.

El cúmulo de todo ello provocó un descontento social que dio como resultado, entre otros factores de corte económico y social, que en 1810, estallara la Revolución de Independencia de México, movimiento armado que originalmente perteneció a este clase social (a la media), encabezada por el clero, y que se legitimó con la clase baja e indígena bajo los preceptos de José María Morelos y Pavón.

De este modo vemos cómo Alarcón es una especie de espejo en donde el mexicano puede llegar a la catarsis en la reivindicación y el triunfo de la clase oprimida. #Cultura #literatura