Desde muy pequeña y tal vez por haber crecido en una familia "diferente" donde la ausencia del #padre estuvo marcada, el festejar un día exclusivo para papá no fue algo con recurrencia para mí.

La mayor parte de las ocasiones, en especial en una cultura latina, las mamás tienen un papel relevante en el entorno familiar, su día tiene fecha exclusiva el 10 de mayo. Pero para festejar a papá es el tercer domingo del mes de junio, sin un número en particular.

Sin embargo, la relevancia de un padre y el papel que juega en el #Desarrollo humano es muy importante. Simbólicamente, es quien enseña a ser proveedor. Sé que las mujeres hoy en día han tomado ese papel en muchos hogares, pero la realidad es que para un hijo la relación con el padre es principalmente el de nutridor, el sustentador.

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Y no sólo en el sentido material, sino en un ámbito más profundo, energéticamente la raíz de un padre es quien nos demuestra la fuerza para poder sostenernos en nuestro propio campo físico. Así como también, aprendemos de él a nutrirnos propiamente, a crear nuestra propia abundancia, y crear un lazo emocional fuerte con papá da seguridad, confianza, ese representante masculino del #yang (equilibrio armónico de las dos energías: yin - femenino, yang - masculino) es una energía más dinámica y acitva.

Una madre tiene intuición y mucha sensibilidad. Y no niego que un padre no lo tenga, al contrario, hoy día, y cada vez más frecuentemente los padres tienen una gran sensibilidad. Sin embargo, la conexión y fuerza de un padre como protector, que comparte y goza de la crianza de su hijo, forma una base más sólida en el crecer de ese niño.

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Por ello, quiero honrar y #reconocer a los padres, que con cada historia de vida, han sido parte de un gran aprendizaje. Aún las ausencias, pues a pesar de ser un camino difícil para quienes no han contado con la presencia física de un padre, tengan por seguro que en el universo no hay nada casual.

Si está la ausencia de papá es porque algo hemos de aprender de ahí. Las historias pueden complementarse, pueden recrearse y aún así honrar a papá es un acto de sanación y amor para con nosotros mismos y nuestros propios corazones. Gracias, por darme la vida. Gracias, porque sin tu semilla no hubiese podido coexistir en esta tierra. Gracias, por mostrarme un camino diferente para poder aprender lo que necesitaba.

Dar un simple gracias, es una manera de festejar y honrar la presencia de papá. Un papá presente, que cuida y acompaña a la crianza de un hijo con amor, se convierte en la pieza fundamental para el desarrollo físico, mental y emocional de cada uno de nosotros.