Vivimos en un "mememundo", encontrándolos todos los días en Facebook, Twitter o cualquier red social de la que formemos parte y, aunque hay mucho contenido agradable y con un propósito positivo, existe también nuestra coincidencia con material incluso desagradable.

La libertad de expresión que las redes sociales (principalmente) permiten, ha provocado que la #Ortografía sea un tema secundario en muchos casos, pues al no existir reglas podemos escribir o "ezkrivir" sin que suceda algo extraordinario, sin embargo, ¿es posible que tenga consecuencias en otros escenarios de nuestra vida?

Las causas de la mala ortografía

Parece ser que todo este cúmulo de errores y horrores ortográficos tiene sus inicios en edades tempranas de nuestra educación, pues de acuerdo con un estudio denominado "La ortografía de los estudiantes de educación básica en México", publicado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en México (INEE), desde los primeros grados de nuestra formación académica, presentamos altos niveles de deficiencia en nuestra manera de escribir, al omitir palabras, no colocar correctamente las tildes o de plano no considerarlas.

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Sin olvidar el incorrecto uso de los signos de puntuación, lo que conjuntamente provoca que nuestra comunicación se vea afectada o deficiente.

No podemos olvidar aquélla frase "la educación comienza en casa" en relación a que nuestra formación inicia (o debe iniciar) en nuestro hogar, y quizá entonces el problema tenga tintes relacionados con la falta de atención de quienes nos dan educación inicial: nuestros padres.

Después de esto, cuando ya tenemos edad de razonar que escribimos mal, nos damos cuenta y aún así no nos interesa escribir correctamente, pues pensamos que mientras nos entiendan no tiene importancia escribir bien y esto fomenta que no prestemos atención a "detalles". Tenemos el problema y las posibles causas, pero ¿qué es lo que hace que no corrijamos esos patrones de conducta, si ya nos dimos cuenta de que estamos escribiendo mal? Pueden ser varios factores pero daremos tres aspectos de los que podemos considerar como principales.

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  • Familiar: "Se predica con el ejemplo", has escuchado esa frase también, y estamos en una generación en la que los hijos cuestionan a los padres, y si los padres no escriben bien, ¿con qué valor moral corregirán y exigirán que sus hijos escriban ortográficamente bien?

  • Social: estamos rodeados de personas que escriben mal, no me dejarás mentir pues, durante el día, al menos un mensaje con faltas de ortografía has recibido. Ante eso, podemos hacer dos cosas: corregir a nuestro amig@ y quedar como "sabelotodo" o ser cómplices y tan amigos como siempre. Desafortunadamente, es tan habitual escribir mal (sobre todo en charlas informales) que preferimos la segunda opción ya que corregir a alguien puede crear, incluso, incomodidades no deseadas y correr el riesgo de "alejar" a nuestros conocidos.

  • Académico: no es extraño ya decir que tenemos un sistema educativo corruptible, poco eficaz y deficiente, y aunque existen muchos profesores que dejan todo en el aula porque sus alumnos aprendan, hay también una gran mayoría que lo que menos le interesa es hacer bien su trabajo; por las razones que sean: mal pagados, poca experiencia pues llegaron al salón mediante influencias, o simplemente desinterés. Y, si a todo esto le sumamos lo anterior, los malos hábitos de escritura se arraigan tanto que luego nos es difícil separarnos de ellos o de plano no los podemos corregir porque no nos enseñaron las formas correctas.

Las consecuencias

Si se nos olvida que debemos escribir correctamente, podemos ser evaluados negativamente al ir a solicitar un trabajo, ya que yo, por ejemplo, no contrataría a alguien con mala ortografía para redactar en una revista o periódico, tampoco para creación de contenido educativo o web, ya que el sentido que puede obtenerse al utilizar los signos de puntuación y ortografía puede provocar muchos enredos y problemas.

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Por ejemplo, no es lo mismo leer: "No fui yo el que lo hizo" que "No, fui yo el que lo hizo", de una negación a una afirmación y todo por una coma. No es lo mismo preguntar: "¿Te gusto?" a "¿Te gustó?", del coqueteo a cuestionamiento.

Cada quien debe tener presente que nuestra manera de escribir es una forma de expresión que habla mucho de nuestra manera de ser, si no le damos importancia a esos "detalles" quizá proyectemos que no podemos darle importancia a otros asuntos. Al final, cada quién decide cómo escribir. #estilodevida #memes