Todos los días aprendemos algo nuevo, descubrimos cosas que desconocíamos e incluso olvidamos otras más. Nuestra mente se alimenta de todo lo que observa, escucha, siente, le busca sentido a lo inexplicable y nos envuelve en un camino de constante transformacion: evolucionamos.

Anhelamos una vida digna con mejores condiciones en todos los sentidos y todo lo que hagamos o dejemos de hacer tendrá consecuencias, ya lo señaló Newton en su Tercera Ley que se ha interpretado como: "A cada acción siempre se opone una reacción igual".

"Acto/Consecuencia", lo he expresado en cada oportunidad para autoanálisis, pues tengo siempre presente que las decisiones que hoy tomé, tendrán un impacto positivo o negativo, ya sea a corto, mediano o largo plazo.

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Por ejemplo, si nos desvelamos por algún motivo, corremos el riesgo de quedarnos dormidos y en consecuencia llegar tarde al trabajo o a algún compromiso que debamos cumplir.

Si nos capacitamos constantemente, tendremos como consecuencia la libertad de incluso, elegir el trabajo que deseamos y en estos dos ejemplos radica el centro de este tema.

Nuestra responsabilidad

Como hemos dicho, las consecuencias de cada #decisión que tomamos es nuestra responsabilidad, por tanto si hacemos cosas que nos generen resultados positivos, eso tendremos y si en caso contrario, realizamos diversidad de acciones negativas, pues en consecuencia la vida, el destino, el carma o en lo que creamos, actuará.

Éxito: Pudiéramos pensar que las personas exitosas solamente se levantaron un día y el éxito llegó a su vida, pero no es así; las empresas de talla internacional que hoy son referentes mundiales en diversos sectores, no han alcanzado el éxito estando inhertes, detrás de todo eso se encuentran líderes o fundadores que, con disciplina tomaron la decisión de hacer lo necesario para alcanzar sus anhelos, esto puede implicar desde arriesgar capital hasta pasar días sin dormir y/o comer, con el único objetivo de crecer y alcanzar las metas fijadas.

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Fracaso: Un ejemplo claro contrario al anterior, es en los cuadros depresivos, donde decidimos autocompadecernos y meternos tanto en la mente que no merecemos esto o aquello, que no valemos la pena, que no somos dignos de ser amados o que no somos capaces de proteger y querer a algún ser amado. Toda esta contaminación llega a nuestro cerebro, órgano supremo no igualado hasta ahora, que procesa toda la información y que magnifica lo negativo, haciendo que nos creamos todo lo antes mencionado, desvalorizando nuestra integridad como seres humanos, que desde mi muy particular punto de vista, no estamos en este mundo para sufrir.

Héroe o verdugo

¿Somos nuestro salvador o nuestro ejecutor? Esa es una decisión que en cada instante debemos tomar, decisión de la que depende que nuestro día sea un éxito o un fracaso, decisión de la que depende que hoy, cuando llegues a casa y en el silencio de tu habitación, te sientas en paz por haber hecho algo positivo en favor tuyo, o permitas que los fantasmas de tu día te agobien sumergiéndote en un momento de decepción de ti mismo.

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Entonces: ¿Exitosos o fracasados? La decisión es tuya...la decisión es mía...la decisión es nuestra. #exito