@streia_wars

Un día con mucho calor amerita unas buenas cervezas o una buena fruta con harto chile, del que pica, como buen mexicano y aprovechando que se acerca el fin de semana, disfruta de una caminata tranquila, #Cultura y diversión en Tepotzotlán, el pueblo barroco del Estado de México.

Seguramente has escuchado sobre esta localidad y no, no hablo de Tepoztlán ese queda más al sur; del que te platicaré se encuentra a 90 minutos de la #CDMX al norte, cerca de los municipios de Cuautitlán Izcalli y Teoloyucan, Estado de México.

La llegada

Es muy fácil llegar, cuando menos lo pienses estarás entrando a la calles empedradas y coloridas que te reciben con discreción, pues apenas podrás creer las maravillas que se esconden a pesar de la entrada custodiada por fábricas y viejas haciendas, hoy empresas y oficinas.

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El color amarillo inunda las calles en las fachadas de las casas, las letras en color rojo y blanco nombran cada local y hotel que escudan la calle principal de Tepotzotlán, los tejados rojizos y las enredaderas dan sombra al calor implacable.

Nieves y piñas locas

El sol está en su mero punto y si llegaste temprano a Tepotzotlán guárdate del sol degustando un desayuno mexicano en sus restaurantes gourmet, que distinguirás por sus techos verdes y jardineras con plantas extravagantes, muchos de ellos con buffet.

Y si prefieres la garnacha, un buen caldo de medúla o unas flautas de barbacoa, acude al mercado del lugar, te aseguro que no quedarás decepcionado porque además de tener los mejores precios los sabores de la comida son exquisitos y muy caseros.

Cuando recorres el centro del lugar puedes encontrar desde cantinas clásicas hasta pulquerías muy mexicanas, con barriles y chicharrón en salsa verde para echar la plática a gusto, por cerveza no te preocupes porque hay desde micheladas hasta cervezas artesanales.

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La venta de artesanías no puede faltar pero es aquí donde me di cuenta que este pueblo tiene mucho que ofrecer, avanzar entre los puestos de color verde bandera, me hacía detenerme con cada comerciante para conocer su procedencia, pues veía pulseras y collares maravillosos hechos por huicholes y qué ropa más bonita puedes encontrar en este lugar, un aporte de mujeres indígenas provenientes de Oaxaca y Chiapas has visto sus bordados, cosa bonita, cosa bien hecha.

Campanas de viento de barro y metal, figuras talladas en madera, oleos de guerreros aztecas y leyendas prehispánicas, zapatos de San Mateo Atenco y León Guanajuato; y te aseguro que no importa que bien hayas comido es imposible no caer ante el antojo de unos esquites fritos con su salsita de chile de árbol o un elote y de dulces típicos mexicanos ni hablamos, bueno no podría parar si menciono todos los tipos que ahí podemos degustar.

Mis preferidos de Tepotzotlán siempre serán las nieves y las piñas locas, deja te platico que de las nieves hay sabores tradicionales pero deliciosos que de mamey y beso de ángel o de ron con pasas y queso, económicos y riquísimos, la perfecta combinación, con esto el calor te hace los mandados.

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Pero espérate que si quieres entonar pídete una piña loca, servida en su cascara picada en cubos y acompañada de chilito, limón, sal y mucho chamoy, pero eso es solo el comienzo porque también lleva pepino, jicama, mango y si te animas hasta tequila, pa´que andes fresco toda la tarde.

El convento, una joya barroca

Sin duda después de comer, beber y echar una caminada larga se antoja un descanso en un lugar fresco, qué mejor si puedes reposar lo degustado aprendiendo sobre historia, y créeme no será aburrido dentro de un convento jesuita que fue construido en 1580.

La joya de Tepotzotlán, el Museo Nacional del Virreinato, tengo que empezar diciendo que el lugar me parece misterioso y fantástico, un monumento arquitectónico a los laberintos.

Dentro del museo puedes recorrer pasillos blancos con pisos de madera, rechinante madera, una cenefa roja enmarca las habitaciones que en su mayoría se han convertido en salas, parte del museo histórico, que informa sobre el estilo de vida en el México virreinal.

Ten cuidado por dónde caminas, como lo dije puede convertirse en un laberinto con escaleras que llevan al mirador desde donde puedes admirar los jardines y sus esculturas o escaleras que te llevan a exposiciones ocultas y temporales.

Una parte imperdible es el Templo de San Francisco Javier quizá el mejor ejemplo en México del esilo barroco, con ornamentas talladas en piedra en su fachada y con un deslumbrante interior con retablos de madera tallada, estofada y dorada con oro de hoja, porque los jesuitas no escatimaban en gastos.

Recuerda siempre disfrutar, aprender y divertirte en cada viaje. No importa que tan lejos o cerca vayas, viajar te hace ver el mundo de forma diferente con las costumbres y la cultura del lugar que visitas, seguro algo traerás contigo más allá de lo material.

Si prefieres darte una vuelta por la CDMX no te pierdas Sábana Santa, la exposición imperdible pero si antes de visitar Tepotzotlán quieres conocer más sobre el barroco echale una leída a El barroco de Juan Ruiz de Alarcón, disfruta tu fin de semana. #Arte