Los capitalinos tenemos lugares especiales para pasear con la familia en pareja o solos, de las opciones más solicitadas podrían ser el Bosque de Chapultepec, Paseo de la Reforma, Palacio de Bellas Artes, la Alameda Sur y cerca de esta última, a lo lejos puede verse a un imponente gigante, la Torre Latinoamericana, en su momento fue el edificio más alto de la Ciudad de #México desde la inauguración en 1956 hasta 1972, orgullo del arquitecto Augusto H. Álvarez, quien diseñó el edificio inspirándose en el Empire State Building en Nueva York, también obtuvo el record al Edificio más alto del mundo no construido en Estados Unidos.

Con sus 44 pisos de historia, puede presumir ser construido en una zona altamente sísmica, siendo además el primer edificio con fachada de vidrio y aluminio de la época con doble cristal, material aislante térmico y acústico sin dejar de lado algo realmente importante, el drenaje, este fue realizado con tubos de cobre, simplemente un conjunto de ideas innovadoras resultaron al levantar semejante edificio.

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De lo más atractivo de este, sin demeritar el hito arquitectónico que representa, también cuenta con un mirador (lugar de románticos), actualmente posee un restaurante y una antena donde se transmiten señales de televisión así como de radio, además, alberga oficinas de diversas empresas y su museo en el piso 38, se estima que el edificio puede resistir sismos de 9 grados en la escala de Richter, que ya ha sido puesto a prueba.

¿Pero qué sería de un edificio de tal envergadura sin anécdotas?

Como cada sitio tiene sus propias aventuras como las que a continuación se mencionan

Si de ganar prestigio se trata, la Torre Latinoamericana pudo hacerlo tan solo un año después de su inauguración (1956), debido a que en la Ciudad de México se registró un terremoto de 7.7 grados en la escala de Richter (aunque en el Sistema Geológico de los Estados Unidos, registraron 7.9), fue una prueba superada que le llevó a ganar el premio del American Institute of Steel Construction (Instituto Estadounidense de la Construcción en Acero), al recibir tal sacudida.

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No fue suficiente con uno, sino con dos terremotos, agregándose a la lista de historias de dicha construcción, el 19 de septiembre de 1985, la capital amanecía con un terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter, siendo de los acontecimientos más recordados, por la cantidad de víctimas, la solidaridad del pueblo mexicano y por continuar con una estructura en lo alto, la Torre contaba con una batalla más librada a diferencia de otros puntos a su alrededor donde cayeron cual piezas de domino algunas estructuras.

Continuando con los recuerdos, volteamos a ver una de las partes más oscuras en la vida del edificio, corría el año de 1993 y en el piso 27 se asomaba una mujer que cansada de la dura vida, con hijos, sin esposo, desempleada, por la desesperación optó por salir por una de las ventanas de ese piso para no dar vuelta atrás, los cuerpos de rescate tardaron en llegar, solamente podía ver a la muchedumbre al pendiente de la situación, voluntarios que se acercaron a razonar con la confundida aunque no podían creer lo que sucedía, en un descuido intentaron tomarla, la señora saltó al vacío, mientras que los espectadores gritaban esperando lo inevitable, pero un valiente brazo se lanzó para tomarla de manera que ella no logró su meta, esta anécdota queda documentada gracias al fotógrafo de nota roja Enrique Metinides “El Niño Fotógrafo”, quien cuenta que el señor que salvó a la agobiada mujer, debido a la impresión del acontecimiento, tuvo una alza en su azúcar derivándose en diabetes y un mes después fallece por complicación de la misma, desgraciadamente no ha sido en único intento de suicidio en el lugar.

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Existen más historias este simbólico edificio, actualmente no se puede concebir una Ciudad de México sin este coloso dando la bienvenida en el centro de la capital, así como este hay más lugares por recorrer, conozcamos más de nuestra ciudad con las precauciones correspondientes, sintámonos orgullosos de ser mexicanos. #CDMX #Crónica Ciudad de México