En 1935 la Cinematográfica Latinoamericana S. A., que era una nueva compañía, terminó en ese mismo año la construcción de sus estudios en la Calzada de Tlalpan y su primera película fue, Vámonos con Pancho Villa producción beneficiada por el entonces general Lázaro Cárdenas. Estos estudios no resultaron ser superiores a los ya existentes, sin embargo, también los usaron las productoras hollywoodenses.

Vámonos con Pancho Villa no sólo hizo que todo el mundo viera hacia el cine mexicano sino también significó la quiebra para esta casa productora, porque se invirtió un millón de pesos para lograr su producción, una cantidad enorme para la época.

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Después de declararse en quiebra, a esta productora el gobierno le otorgó un subsidio por la misma cantidad, con lo cual se lograron los primeros cortos documentales de “interés nacional” y continuó funcionando por tiempo prolongado ya que en los años cuarenta tuvo un papel importante. La crítica cinematográfica a principios de este año, elaboró un balance de las mejores películas; como era de esperarse, en este listado de las mejores producciones mexicanas no figuraba ninguna del Cine mexicano de Horror.

Pero, ¿qué sucedió cuando apareció "El misterio del rostro pálido"?

Dos monjes de Juan Bustillo Oro, después de ser estrenada para 1935, todavía se podía encontrar en diversos cines del país, sin embargo, es en este año donde se manifestaron ciertos problemas para la industria del cine mexicano.

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El jueves 24 de enero de ese mismo año, los representantes de las casas alquiladoras de películas cinematográficas celebraron una junta en donde se trató a las declaraciones de Hacienda. La problemática radicó en las pérdidas en el mercado, asunto que se presentaba desde hace tiempo, esto obligó a estas empresas a suspender actividades.

Pese a los problemas de la industria mexicana del cine, la carrera de Bustillo Oro no presentó un índice de declive en la producción nacional. Sin embargo, pasó un año para que su nombre se mostrara una vez más en las carteleras del país porque dirigió dos películas: Monja, casada, virgen y mártir y El misterio del rostro pálido en ese mismo año.

El misterio del rostro pálido se centra en las aventuras que viven y sufren un padre y su hijo, aunado a una fracasada pasión amorosa. El resultado de esto desemboca en una combinación de la clásica historia del hombre de ciencia que desafió las leyes de la naturaleza; en cierto sentido, es algo muy similar a lo que podemos ver en Frankenstein y junto a esto, un viaje a un misterioso e inhóspito lugar donde incluso los nativos se niegan a ir, “El Lago Negro” o mejor conocido como: “La tierra de los rostros pálidos”.

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Ocho años transcurren desde que el Dr. Forti y su hijo Pablo, un fracasado violinista y prometido de Angélica, parten. A su regreso los personajes del film sufren una transformación que va de la obsesión por el conocimiento a la destrucción de sí mismos y de sus seres queridos, el resto de los personajes protestan ante lo primero con lo cual se extrañan y horrorizan.

Desde el inicio de la película el personaje interpretado por Joaquín Busquets (quien quedó ciego durante el rodaje) y su padre el doctor Forti muestran al espectador elementos como las reglas impuestas y los misterios que se ocultan en su casa y que sólo señalan hacia la enajenación por descubrir algo sin importar que sus seres queridos mueran con tal de lograr su meta. Uno de sus primeros acercamientos para conseguir su objetivo es emprender un viaje sin aparente retorno a la tierra de los rostros pálidos.

Antes de llegar al lugar maldito, los pobladores de la zona le advierten al doctor y a su hijo que es peligroso, pero el doctor insiste. Antes de partir, los pobladores hacen una danza mágica. Aunque esta secuencia es similar a un de esas películas en donde los personajes parece que van a un safari y los nativos mexicanos adoptan características africanas al bailar y tocar cráneos humanos como si fueran tambores.

El misterio del rostro pálido es una de las películas mexicanas de horror que mostró la enajenación mental y científica como un elemento de terror. La superstición se trata de manera breve pero esta se mezcla con la ciencia relacionándose para encontrar una cura a un mal parecido a la lepra. Bustillo Oro, en este segundo film, nos muestra cómo el amor, al igual que la cierta paz reinante en la película, son corrompidas por la pérdida de la razón, pero pese a los momentos de intriga e incomodidad que se presentaron, el orden social establecido en la cinta es restaurado.

Bustillo Oro, después de haber realizado este film, mostró a la crítica que el cine de horror en México generó a sus propios fantasmas a través de ciertas influencias de la literatura gótica y en menor medida del cine hollywoodense. El misterio del rostro pálido hizo ver que el horror puede presentarse incluso entre los miembros de una familia que habitó en una residencia llena de decorados Art Deco con función expresionista.

Cabe destacar que la fotografía hecha por Agustín Jiménez, quien es uno de los mejores fotógrafos mexicanos, gracias a los movimientos de la cámara proporcionó fuerza a aquellos decorados. Por otra parte, al trabajo de Jiménez se le añadieron otros elementos narrativos como disolvencias y fundidos a negros que dieron una mayor coherencia a la historia.

Bustillo Oro develó que un hombre que padece una extraña enfermedad no es un monstruo pero si un individuo trasgresor y es este infectado quien generó diversas situaciones que afectan a los personajes y al universo en el que vive. La obra Juan Bustillo Oro no sólo incide en el cine de horror al igual que su primera aportación al género, es decir, Dos monjes, sino también en los diversos cuentos que escribió para el suplemento semanal de El universal Ilustrado de 1923 a 1925, relatos que quizá algún día pueden hacer palidecer a muchos lectores. #cinedehorror #elmisteriodelrostropalido #juanbustillooro