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¡Bendita cultura Totonaca! ¡Cuán bello legado has dejado para nosotros! ¡Enséñanos a valorar aquello que hemos olvidado! Escondido entre las montañas boscosas tropicales en la costa norte del estado de #Veracruz, México, en la comunidad de ‘El Chole’ se halla una zona arqueológica emblemática que para los veracruzanos debería ser motivo de presunción y orgullo. De la raíz ta’, “estar construido”; jín, que significa “humea constantemente”, quizá por la basta presencia de ceremonias y rituales. Uno de tres centros representativos de su notable y sobresaliente cultura, corazón que bombeaba vida en aquellas épocas de bienaventuranza para los habitantes de la región y que sigue guardando magia para los visitantes de otros tiempos.

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Valor histórico cultural

Hace más de mil quinientos años, ésta civilización floreció. Gustaban de tener amplios espacios donde congregarse, lleno de templos y desniveles servía también como centro principal o sobresaliente del juego de pelota, en la ciudad prehispánica mesoamericana más importante de Veracruz, donde alguna vez mandó el pueblo del “hombre de la tierra caliente”. Agricultores apasionados por la vida entre los árboles y de la convivencia dentro de ciudades incomparables en estilo y estructuración filosófica y social.

Con la llegada de los españoles, se dice que ayudaron al arrebato de las tierras mexicanas para liberarse de ser las presas de estos guerreros luego de tanto tiempo y tantos tributos y pagos y sacrificios y desenlaces fatídicos complejos, igual que ahora, antaño el mundo se vivía complicado.

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Para después ser erradicados en cultura e identidad en aquel entonces cuando el imperio foráneo tuvo por fin el control que mantendría por largo rato transformándolo todo, dando la pauta para lo que sería un nuevo inicio.

Como pasó con el resto de las culturas, ésta fue sometida y modificada desde la raíz, a pesar de mantenerse de algún modo, una nimia parte de la esencia característica valiosísima. Tiempo después fue redescubierta por Troncoso al mando de una expedición reveladora.

¿Qué hacer en el sitio?

Primero que nada habrá que tomar un respiro justo antes de culminar el pasillo adornado por un jardín a un lado para salir a tocar un extenso verdor tan intenso que dan ganas de dejar las calzas en cualquier parte y andar con los pies desnudos gozando la tierra descubierta por primera vez. Si son los primeros pasos, la emoción es tal que no se alcanza a comprender exactamente lo que está pasando, uno simplemente se deja envolver poco a poco, lentamente, en un coqueteo que parece recíproco entre las estructuras y el yo asombrado mirando anonadado la belleza del pasado que prevalece hoy día.

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Inscripciones misteriosas, el acomodo de los edificios sugiere un diseño elaborado pensado con lucidez y conocimiento astronómico dentro del territorio, un asentamiento quizás irrompible, protegido además por la fuerza de la selva rededor que respetaban y aprovechaban de forma inteligente para subsistir. Al fondo, tesoros escondidos que hay que saber encontrar. Cerca de ahí un mirador en lo alto de una pendiente piramidal que otorga una visión más amplia y completa del terreno que se tiene el gozo de pisar en la vida.

La Pirámide de los Nichos es una de las estructuras más detalladas y bellas, con realce ante la mirada y el pensamiento, transmite un mensaje implícito que viene desde lo más hondo de quienes levantaron el imperio y lo hicieron crecer. #Culturas prehispánicas #El tajín

¿Qué saber antes de visitarlo?

  • Las mascotas son bienvenidas solo en temporada vacacional, se les brinda un espacio donde pueden divertirse con seguridad para que las familias recorran los jardines-cancha de juego de pelota y las otras partes perfectamente conservadas y descubran la majestuosidad de las edificaciones con absoluta tranquilidad.
  • Estudiantes con credencial y adultos mayores no pagan el acceso.
  • ¡Seguro te impresionará! ¡Anda! ¡Conócelo!