Hay características que distinguen a cada generación, por mencionar algunos ejemplos: los baby boomer, llamados así por el boom en la tasa de natalidad en los Estados Unidos posterior a la segunda guerra mundial, se distinguieron por ser una generación antibelicista, que experimentaron con drogas psicodélicas, la liberación sexual entre otras. Los hijos de ellos, la generación X fue la que vió caer al muro de Berlín y los milenials o generación X fueron los niños o jóvenes que pasaron de un milenio al otro, se caracterizan, entre otras cosas, porque en muchos casos han decidido ya no tener hijos. En su lugar, los milenials han optado por darle ese lugar sus mascotas.

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Por otro lado, la domesticación de #Animales es un proceso que según especialistas tuvo un papel importante en los inicios de la civilización del hombre e incluso en las últimas etapas de la hominización. Uno de los animales con los que sin duda el hombre ha convivido durante más tiempo es el perro. La aparición de tantas razas de esta especie se debe a su domesticación.

El que los animales tomen un lugar especial en las familias o la sociedad no es algo nuevo, de hecho existen diversas investigaciones desde la antropología social y cultural al respecto. El antropólogo Marvin Harris menciona que hay animales que tiene un lugar importante e incluso sagrado como es el caso de las vacas en la india. Por el contrario, en EEUU su importancia es referente a la industria alimenticia.

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Siguiendo esta posición de los animales en la sociedad, los perros en algunas sociedades asiáticas son comida, en el caso de los estadounidenses han sido “antropomorfizados’’, lo que quiere decir que se les ha dotado de características y cualidades de los seres humanos, como otorgarles personalidad.

Si hablamos sobre las costumbres de las nuevas generaciones y la relación que el hombre ha tenido con los animales a lo largo del tiempo, nos daremos cuenta que existen conductas que en su forma parecerían nuevas, pero no son otra cosa que la adaptación de viejas conductas al modo de vida de hoy.

Los perros como parte de la familia

Si bien el integrar a los perros a formas de vida humanas resulta en este caso algo característico de la generación de los milenials, esto responde a cuestiones que influyen en la organización social, por ejemplo, en términos económicos es más ventajoso tener un perro que un hijo, en el caso del tiempo que se dedica es distinto, dado que un perro se lleva al parque a correr y caminar, se saca para que pueda realizar sus actividades fisiológicas, en comparación a un hijo que implica una educación escolarizada y no formal de actitudes, valore, hábitos entre otros.

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Más allá de una mascota, el comenzar a adoptar perros como hijos implica nuevas formas de organización de la estructura familiar, nuevos estilos de relacionarse, y con ello cambios en la organización y estructura social al incluirlos como catalizadores sociales, por ejemplo, ya existen restaurantes que ofrecen sus servicios a personas con mascotas destinándoles un espacio en el establecimiento, otros más ya han incursionado en una especie de hoteles para perros, en los que por cierta cantidad de dinero pueden brindar alimento y techo a las mascotas por los días que el dueño del perro decida.

El adoptar perritos - hijos, aumenta el capital social, ya que muchos dueños invierten en accesorios, cuidados médicos, particulares, entre otros, con la finalidad de incluirlos en la dinámica social de los seres humanos.