Los cafés de #gatos, después de que el primero abriera sus puertas en Taiwan en 1998, se han ido volviendo populares en el resto del mundo. El primer país donde tuvieron éxito fue en Japón, donde se les llama neko cafe (neko = gato). Los japoneses aman a estos pequeños peludos y como en muchos edificios de departamentos está prohibido tener mascotas, la idea de tener un lugar para ir a convivir con ellos pronto se volvió atractiva para la gente de las ciudades. Osaka fue la primera urbe japonesa en albergar uno y en Tokio los hay por montones.

Actualmente existen cafés de gatos en todos lados del mundo, buscando en la red se pueden ver fotos de estos espacios no solo en dichas ciudades asiáticas sino en París, Londres, Viena, Madrid, Budapest, Melbourne, San Petesburgo, Oakland, New York, Santiago de Chile, Ciudad de México y otras tantas.

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Son lugares para ir a tomar un café o leer un libro mientras se está rodeado de gatos. Para #catlovers de corazón: ese tipo de humanos que quedamos hipnotizados con cada movimiento, jugueteo, ruido, parpadeo, baño y hasta gruñido de los mininos; que disfrutamos de su ronroneo y el cómo se restriegan entre nuestras piernas. No hay mejor compañía que un gato, ¿cierto?

Pero… ¿los gatos viven bien en estos lugares?

Quienes tenemos gatos sabemos que aunque nos quieren con locura y no son tan ariscos ni estirados como luego los pintan, sí es cierto que son más independientes y reservados que los perros. ¿Cómo vive un gato al estar todo el día recibiendo gente que lo quiere acariciar?

Tuve la oportunidad de entrar a dos cafés de gatos en #tokio en noviembre de 2016 y debo decir que la experiencia fue algo perturbadora, pues como fan de los gatos, una cosa que siempre preocupa es que ellos estén bien y al menos en uno de estos dos sitios, no parecía ser del todo así.

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Si vas a la ciudad nipona y quieres entrar a un neko café, te pido que leas y lo tomes en cuenta para tu visita.

Harajuku Bengal Cats Forest

Dirección: 1 Chome-6-10 Jingumae, Shibuya, Tokyo 150-0001, Japón

Este café de gatos está en la zona turística de Harajuku en Takeshita Street y se trata de un cuarto ambientado como si fuera una selva (arboles artificiales con hojas de plástico, todo en colores muy vivos tipo Disney) en donde poco más de media docena de gatos atigrados (de bengala) conviven con los visitantes. Como es un lugar muy concurrido muchos son niños y la dinámica es la siguiente:

Pagas por una hora en la recepción, guardas tus zapatos en un locker y buscas un lugar para sentarte, ya sea en el piso (pasto sintético) o si hay espacio, en la banca que rodea todo el cuarto. Si quieres café o alguna otra bebida hay una máquina expendedora para que elijas: tiene refrescos de sabores raros como melón verde, tés y otros.

Los gatos están sueltos, pero no necesariamente con ganas de ir a hacerte caso así que una de las dependientas va y busca uno libre y te lo pone en las piernas.

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El gato (cosa en mi opinión sumamente extraña) apenas siente tus piernas se tumba ahí enroscado y como que quiere dormir. Quizá soy muy suspicaz pero daba la sensación de que estaban entrenados y bajo el efecto de alguna droga. Al querer acariciarlo el gato aguantaba un poco y luego salía corriendo, es decir, no soportaba mucho los cariños, lo cual es lógico, pues recibir gente todo el día seguro que no es fácil para ellos. Entonces, la dependienta iba por él y te lo volvía a poner en las piernas.

La verdad no sé cuántas horas trabajan estos gatos al día, y seguramente ya están acostumbrados a que haya gente todo el tiempo, pero el ambiente de ese sitio era poco relajante, más como un paseo por las jaulas de los circos (cuando tenían animales).

Esto me hizo pensar que hasta para elegir un café de gatos como lugar de recreo debemos hacernos ciertas preguntas. ¿Son gatos explotados?, ¿serán siempre los mismos?, ¿vivirán bien?, ¿se les da todos los cuidados necesarios?

El sitio además tiene otro apartado en la planta baja donde puedes entrar a acariciar búhos, y los tienen amarrados a las ramas de los arboles (también artificales y todo iluminado para ambientar). Ahí si era muy claro que no podían estar bien.

Cat Café Nekorobi

Dirección: Japón, 〒170-0013 Tōkyō-to, Toshima-ku, Higashiikebukuro, 1 Chome−28−1

Aquí la experiencia fue mejor. Los gatos son los reyes, están impecables y hacen lo que quieren. El espacio es amplio y está lleno de juguetes para ellos, algunos sillones, también una máquina expendedora de bebidas, y pocos visitantes.

Las reglas son más estrictas. Primero quitarse los zapatos y guardarlos en el locker, luego desinfectarse las manos hasta los codos. No dar de comer a los gatos, no interrumpirlos mientras comen lo que el encargado les sirve, no cargarlos si no quieren, no presionarlos… aquí debes dejar que ellos se te acerquen.

Hay 8 gatos de muy diferentes tipos, cada uno sin par, uno enano y otro gigantón, un par que se gruñían y perseguían todo el tiempo, cada uno especial, como para tener su cuenta en Instagram. Y todos aman al encargado (él es quien los alimenta, así que era de esperarse); lo seguían aduladores, como gatos normales, sin comportamientos que hicieran sospechar maltrato.

Lo único “malo” es que claro, como visitante, pues ellos no te conocen y aunque no es que huyan cada vez que entra alguien, tampoco te hacen ni el más mínimo caso. El dependiente no los obliga a estar contigo así que puedes pasar tu hora ahí entera sin tener contacto con uno. Unas cosas por otras, supongo.

Sin embargo, el solo hecho de verlos jugar, dormir, estirarse, sí fue una experiencia hermosa y relajante. Incluso ante la visita de un niño, el ambiente aquí era el de: “los gatos primero”.

La Gatería en Ciudad de México

No he tenido oportunidad de visitar este famoso café de gatos de Ciudad de México, el cual sé que se anuncia como el primero en Latinoamérica desde que abrió en 2015, pero sí me gustaría mencionar que una cosa que me hizo pensar bien de este lugar es que puedes adoptar a los gatos. No solo son gatos en exhibición trabajando para tu entretenimiento. Eso está bien ¿no?