En #Antígona, puesta en escena apoyada por el INBA, el FONCA y la UNAM, se ventila el pseudo anonimato en el cual se mueven los grandes valores de la actualidad, mismos que rebasan los pedestales construidos por los medios de comunicación.

Retomar una tragedia no es una tarea sencilla; si bien su complejidad no radica en los adelantos técnicos de una producción equiparable al medio comercial. Aquí se debe comprender en cada acto simbólico del montaje, una doble referencia al extenso repertorio de Antígonas recreadas por distintos dramaturgos en la historia.

De entrada Haydeé Boetto, quien interpreta la Sabiduría, nos llama la atención.

Anuncios
Anuncios

Se requiere hacer un acto de oposición ante la inmensidad del melodrama que nos ha conquistado desde hace más de medio Siglo, para vendernos el arte dramático como un interludio emocional maniqueo que articula la venta de productos y por ende sustenta el negocio de la televisión.

La sabiduría nos reclama esta aberración y aprovecha el crimen de la hija de Edipo, como referente para trabajar un estilo más convincente de justicia, en la cual Creonte no es necesariamente el villano y Antígona, no es una blanca paloma.

Mediante una argumentación hasta el límite de las palabras se convence al Rey de Tebas, interpretado por Adrián Ladrón de poner ante el coro de la juventud la especulación entre la culpabilidad del problema social circunscrito al gobernante y el verdadero conflicto que es la necesidad de responsabilizar al colectivo de la impureza del Estado.

Anuncios

El director, aclamado internacionalmente pese a su juventud, no requiere de un sofisticado andamiaje para generar una poética escénica, que toca sutilmente los datos anecdóticos a saber sobre la guerra entre los hermanos y la justificación aberrante del cuerpo sin enterrar del traidor.

Tampoco selecciona actores preciosistas, sino por el contrario aprovecha la capacidad actoral de Marianella Villa quién, libre de complejos, alcanza a desnudarse física y emocionalmente haciendo que en un momento dado, ante el discurso de la inmortalidad del alma, a uno se le paren los pelos de punta.

No hay pausas, en un mismo acto los actores nos convencen de las virtudes de un teatro que descansa en los hombros del Rey de Tebas, cuya capacidad histriónica es tan formidable; tal que de pronto puede actuar en calzones y aún así no pierde la fuerza de su personaje.

Gaitán plantea como repertorio algunos detalles de entretenimiento que apoyan la actualización del choque entre el occiso colgando a un costado del escenario, al cual se le entierra y desentierra, y algunos cuadros del pasado, donde el flash back sirve para denunciar la hipocresía en la supuesta verdad moral de los hechos.

Anuncios

No se siente pesada la tragedia, si bien se cae en el melodrama que tanto critican, porque es necesario invertir algún tiempo en hacer coreografías algo surreales y algunas inserciones que buscan humanizar a los personajes, cuya presencia autoritaria requiere se vulnerada para aterrizarlos en secuencias que nos dan pistas acerca del interés presente al retomar un clásico.

¿Qué es la justicia entonces?; si pese a las libertades concedidas y la constante confrontación entre Ismene, la hermana e hija de Edipo y Hemón, a quién no se le presenta como hijo de Creonte no exoneran a la víctima.

¿Qué debe hacer un gobernante para evitar la insurrección? Tampoco se resuelve la tragedia completa, a saber Creonte se redime tras suicidarse Antígona, pero no se ve en esta versión a Tiresias y por ende tampoco es importante destacar que los hados son inevitables y al final Hemón se suicida en los brazos de su amante y también Eurídice la esposa del nuevo Rey, quién lo culpa por faltar a las leyes divinas.

De pronto cae el ritmo de la obra, tal vez a propósito, pues se cierra con la intervención del coro. La respuesta del público tiene una potencia tal que dudamos si a todos se les pasó una nota para que en conjunto cerráramos el guión. No es así. De modo anticipado una multitud de chicos está sentada junto a uno y al final se lanzan al escenario poniendo el signo de interrogación a lo que sucederá si en efecto los jóvenes se alebrestan y reclaman la renovación de un Estado de Derecho corrompido. #Centro Cultural del Bosque #teatro en la cdmx