"Nomás" de mencionar el #Fausto nos intrigamos. La cosquilla por la revelación del demonio nos tienta y nos aventuramos a un montaje inusual que se recomienda para el público adolescente como un anzuelo para atraerlos a la monumental obra del autor germano.

Iván Olivares retoma el drama icónico del romanticismo europeo para darle un giro ameno al conflicto entre Dios y el Demonio, entre la gracia y las tentaciones, entre el amor y la traición

Nacido en 1973, Olivares quien egresó del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la UNAM ha venido creciendo al desdoblar su talento hacia el teatro guiñol cobijado por su preparación en el Conservatorio Nacional de Música.

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Es cofundador de Paso de Gato y del grupo de dramaturgos "Talón de Aquiles".

Becario del FONCA, ha viajado para nutrirse del teatro canadiense y ha participado con el Royal Court Theatre de Londres. Se le reconoció así mismo con el Premio de Dramaturgia Infantil de la FILIJ en y colabora con Seres Comunes y FIGURAT; mas se le reconoce por tener vivo el proyecto de Fausto, un cuento del demonio desde hace 12 años que ha participado en cinco festivales internacionales (Argentina, Cuba, Colombia, España y Taiwán).

Por su parte, Emmanuel Márquez nacido en Acapulco allá por 1962 tiene un currículum igualmente impresionante destacando por haber sido seleccionado en dos ocasiones para integrarse al Sistema Nacional de Creadores y haber trabajado con gente de la talla de José Antonio Alcaraz, Hugo Hiriart, Héctor Azar, Boris Schoemann, Haydeé Boetto por decir poco.

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Márquez no la tiene fácil, el sólo representa todos los personajes y funge como Dios jugando con sus muñecos, aunque se presenta como Mefistófeles. Se agradece un giro al estilo tradicional de hacer teatro, pues desde el primer momento Mefis se dirige directamente al foro con un lenguaje coloquial y hasta cierto punto guarro.

Celebramos su cumpleaños entregándonos a su fantasía. No necesita para transportarnos hasta la Alemania del romanticismo más que un par de baúles que representan edificios, una manta al fondo simulando un paisaje germano y muñecos hechos con los mínimos materiales imaginables capaces de generar la ficción.

Reímos gran parte de la obra, gracias a su manera amable de abordar una tragedia desgarradora que va narrándose con cambios de voz, de iluminación y el acompañamiento omnipresente de Beethoven. Márquez se reinventa mientras nos propone la dualidad entre Dios Padre y el demonio a quién representa seduciéndonos.

Es muy difícil hoy en día sentarse a leer una obra alemana que llevó a Goethe gran parte de su vida elaborar.

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Cientos de páginas vuelan gracias a síntesis que permiten los juegos simbólicos; nos animan y nos pervierten porque todo giran en torno a las pasiones, al sexo y al poder.

No hay respiro. Testimoniamos el genio de Márquez quien tiene una habilidad asombrosa para darle vida a objetos que por instantes nos revelan nuestro propio estereotipado movimiento emocional. Vienen y van los espectros, pasamos de la frustración del anciano erudito, al intento de suicidio, a la invocación de las fuerzas obscuras.

Goethe nos propone un personaje que dedica su vida al estudio de encierro

Y pierde la oportunidad de vivir la juventud como fuerza empírica de conocimiento, por ello se corrompe y vende su alma con tal de vivir otra vez para saberlo todo.

De tal forma que la fuerza dramática no disminuya, Mefistófeles decide que el Fausto joven no sea ya un muñeco, sino un representante aleatorio del público. Un inocente se suma a la faena integrándose al escenario como cómplice dejándose llevar por la trama.

Hay un tono sexual fuerte en algunos episodios cuando el joven Fausto conoce la pasión del deseo por una adolescente, la pobre Margarita, que engatusada por los enredos de Mefis, va hundiéndose presa de un amor que la lleva a matar a su madre y al hijo bastardo de Fausto quién asesina también al hermano. La bella pierde la vida juzgada y abandonada a su suerte.

El diablo gana la partida y queda inconclusa la obra, aunque se anuncia la salvación de Fausto por el gran amor que le profesaba Margarita y que regresa a él tras otras aventuras que comprenden la obra póstuma del autor. #Centro Cultural del Bosque #Goethe