Transitamos un momento en la escena internacional, tan diverso como la capacidad generacional de reinventar la estética, aplicando el seso a la traducción de mensajes que engloban un espíritu disociado del lugar común.

No se requirió un gran montaje para aterrizar a #Anri Sala en el Museo Tamayo, en cambio la grandilocuencia de su visión contemporánea al dejar al desnudo las galerías principales, para enfocar la atención en imágenes y sonidos, que se revelan por medio de proyecciones.

Nacido en 1974, Sala representa una transición hacia los jóvenes de los noventas, que empezaron a ganar premios al final del Siglo XX. Su contexto original es una Albania saliendo del socialismo autoritario, para integrarse a la globalización; él mismo encarna la superación del nacionalismo utópico, para insertar su postura política en el foro internacional.

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Podría decirse que se trata de un ciudadano del mundo, que ahora radica en la Ciudad Luz y se ha hecho acreedor de una cantidad formidable de reconocimientos, desde su primera juventud que le han permitido explorar en un tipo de expresión, que no es fácil de etiquetar.

Destaca haber sido seleccionado en la 49 edición de la Bienal de Venecia con el Premio al Artista Joven, el Absolut en 2011, el Gilles Dusein en 2010, el Hugo Boss en 2002 y el Vincent en 2004. También su propia ciudad natal Tirana lo celebra en su Festival de Cine en 2000 y lo mismo en Santiago de Compostela en 1999.

Ha expuesto en algunos de los museos más importantes del circuito occidental y en México se encuentra bien acogido por la Galería Kurimanzutto [VIDEO] y por el Museo Jumex, donde tuvo una participación recientemente.

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La descripción de su trabajo representa un esfuerzo intelectual. Hace falta ir penetrando en la inquietud de Sala, por hacer uso unívoco tanto de la imagen haciendo énfasis, no en el discurso narrativo "per se", sino en todo el contexto sinfónico que arroja el concepto sonoro.

En esta selección de videos no incluye las piezas que juegan con la sintaxis y se aleja de los procesos históricos, que le dieron aliento al principio de su carrera, cuando rescató un documento en el cual su madre hablaba del momento que pasaba su país, pero sin sonido.

Es interesante reconocer una labor metódica en la reconstrucción de un discurso, por medio de la lectura de los labios y la sorpresa de su madre, quién no puede acordarse, ni reconocer el significado de sus propias palabras.

La experimentación lo llevó a Africa buscando documentar el idioma, registrando el uso de términos para designar los colores de la piel, su musicalidad y su traducción a otras lenguas donde fue exhibido.

Poco a poco se fue interesando en la arquitectura, en la dimensión del espacio y su bagaje social; esta inspiración lo llevó a Berlín donde se instaló en un edificio conocido como "Long Sorrow" para que un saxofonista suspendido en el aire improvisara. Siguiendo esta línea de acción en el país germano grabó "Answer Me" en el cual una mujer termina una relación, cuya respuesta en vez de silencio nos asalta con con la resonancia de una batería.

La propuesta de Sala es no sólo el discurso emocional, sino en el modo como responde la vibración de la arquitectura, valorando las frecuencias, el eco o el modo como se interpreta la música, a veces como un acto anticipado.

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En Sarajevo

Destaca su trabajo en Sarajevo, "1395 días sin rojo" en el cual se apropia de la Sinfonía No. 6 de Tchaikovsky la Pathétique, para asimilarla a un seguimiento de una mujer que camina por la ciudad en los puntos, donde era más factible morir por un tiro de los francotiradores, que se valían de los colores brillantes para afinar su puntería.

En México y en Francia usa una melodía de The Clash, pero matizando su experimentación con cajas de música que modifican el sonido a propósito de la participación de la comunidad, con tarjetas agujeradas y del propio respirar de los edificios.

El Tamayo presenta Take Over de 2017 donde contrapone la Marsellesa con la Internacional, Ravel Ravel y Unravel 2013, evocando la primera guerra mundial, así como algunas piezas emblemáticas mencionadas y Them apples 2017, donde expresa mediante fotografías manzanas mordidas resultado de un proyecto conceptual. #Arte sonoro #Museo Rufino Tamayo