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En días pasados trascendió la noticia de un concierto de Maluma, donde una mujer subió al escenario del reguetonero y quiso besarlo contra su voluntad. Motivo por el cual, el ya multipublicitado cantante, se volvió tendencia en las distintas plataformas. Sin embargo, estamos muy lejos de emitir un juicio medianamente correcto al respecto, ya que la raza inmediatamente se le fue encima al colombiano.

El intérprete de “Felices los 4” se presentaba en la ciudad de Guadalajara, como parte de su gira “Maluma World Tour 2017”. Durante dicha presentación una joven evadió el cerco de seguridad del cantante y brincó al escenario para bailar con él y tratar de robarle un beso.

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Hasta aquí, todo absolutamente normal. Sin embargo, la situación cambio cuando el ex coach de la voz México se negó a hacerlo, empujando a la dama en cuestión, según fuentes extra oficiales.

Fuertes críticas

Por obviedad, las reacciones o se hicieron esperar. Tanto público como prensa escrita criticaron la actitud del de Medellín: “Definitivamente dejo de seguir a Maluma”, “Él no entiende que los que le dan de comer es el público”. “Me decepcionó, yo he pagado tanto por ir a verlo y así agradece”. “Qué triste que pierda el piso con la fama”.

Opiniones de este tipo o encabezados como: “Maluma empuja a fan que quería un beso en pleno escenario” o “Maluma desprecia a fanática”, evidencian el pobre juicio de la sociedad al interpretar correctamente situaciones de acoso sexual, sea a quien sea que estén dirigidas.

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La discusión en cuanto a violencia de género es un tema que está muy fresco en la sociedad mexicana, principalmente por los últimos feminicidios que fueron noticia en la república entera.

¿Hizo bien?

Experimentos sociales de mujeres que se están atreviendo a denunciar cada vez más el acoso cotidiano en las calles o los contenidos sexistas de programas que educan en una cultura de misoginia, entre muchos otros, son ejemplo de ello. Pero, ¿es el acoso una situación que exclusivamente padecen las mujeres en México? y la respuesta es simple: por supuesto que no. Pero como ésta no se denuncia, no sólo no es atendida, sino que incluso es objeto de burla.

Todos tenemos derecho a delimitar nuestro espacio vital y establecer hasta dónde alguien puede o no tocarnos y/o besarnos. Sea hombre o mujer, sea famoso o no, sea 'Paquita la del Barrio' o sea Maluma.

Entonces, si el señor Juan Luis Londoño Arias, mejor conocido como Maluma, decide que, en el ejercicio de su trabajo, una mujer que brinca a valla y sequito de seguridad, no puede besarlo.

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El señor está en todo su derecho de hacerlo. Y aunque mucho critiquen el empujón, también ante la sorpresa de una agresión, está justificada la respuesta “hostil”.

Solamente cabe la congruencia

Suponemos que el juicio, si este pudiera existir hacia el cantante, está más dirigido hacia una posible o no respuesta clasista. Y que el mismo público este o no respondiendo del mismo modo. Y aunque no justificamos las reacciones de la gente, suponemos que es la reacción lógica de quien correa canciones, que irónicamente lo último que procuran es el respeto por el espacio vital ajeno. Quizá esa y sólo esa, sea la justificación ante tan bochornosa situación. Situación ante la que lo único que podemos sugerir, es: congruencia. #AcosoAMaluma #MalumaRechazaAFan