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Ha pasado ya un mes del temblor en la Ciudad de México [VIDEO] y, como siempre pasa, ha dado pie a distintas expresiones artísticas; esto es normal, el ser humano busca formas para sobre llevar los eventos traumáticos. Es así, como doy pie a los siguientes trabajos poéticos, los cuales tratan el temblor desde diferentes perspectivas, lo abordan, lo deconstruyen y hacen propio en el dolor mismo.

El primer poema es de la Poeta Lucia Rueda, estudiante de la universidad Claustro de Sor Juana, contribuye con su obra en el poemario Necrofilia. Ha participado en diversas lecturas poéticas y será invitada este 30 de octubre en el primer encuentro de #poesía fronteriza.

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El segundo poema es de autoría propia.

Aullido

“Que se derrumbe la casa de enfrente. Para esto vivimos, puedes creerme, para esto vivimos y no para otra cosa. Para esto tenemos voz y para esto tenemos una red en la voz.” - Huidobro.

Tiempo de aullido,


de esos balazos mudos cantando en huesos.

Tiempo del cielo imitado,


de ese espejo cuarteado en posibles realidades,

posibles edificios cayendo de mundo en mundo.

Callejones de pesadillas en voceros,


los ojos de cada vecino en su traje de alarma.

Tiempo de una cruz en descenso,


el pánico de un niño ceniza crucificado a lo alto.

Decir que el cielo se mantuvo distante


y se han incendiado las nubes que borran partes de tierra,


de olas sonámbulas meciendo un barco con el cuidado nocturno

y la canción de cuna.

¿Qué lunar se ha derrumbado del rostro?

¿Qué voz tenemos ahora?

Un niño pasa corriendo sobre el grito del mundo


y ha planeado zambullirse en el hambre del sueño.

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Es tiempo de palpitaciones desmembrando paredes,

tiempo de un corazón agonizando en el cuello de árboles,

en la huida de pájaros


donde el escombro se vuelve meteoro lejano.

- Lucía Rueda.

Del temblor

Firmes nalgas sacuden la piel del sillón,

sudan, tectónica epidermis derrumba;

el departamento, alarma sísmica,

los gemidos atarantan,

¿a dónde corro?

¿dónde me corro?

Resguardarse en el ángulo

de tus piernas, espero;

dejarnos como la Roma en el 85,

las banquetas levantadas,

tus senos desnudos,

cables de luz enredados,

los gritos buscando sobrevivientes,

por las calles perdido el silencio;

sirenas, luces, los de rescate,

de los escombros sacan,

al fondo del estrecho orificio,

los últimos gritos,

y arañazos en la espalda,

gente enterrada por todas partes;

nuestras partes húmedas,

de los drenajes rotos

inundan el sillón y la piel se despega,

hasta el cansancio.

Espero la réplica.

-Tetzamitlan Ordoño #literatura #Libros