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Uno de mis personajes históricos más odiados es el rey de Lidia, Candaules, por el hecho de haber exhibido a su mujer como un trofeo difícil de superar a un líder militar suyo. Este personaje fue el último rey de Lidia de la Dinastía Heráclida, conocido también con los nombres de Sadiates o Mirsilo, y descrita su gran “hazaña” por uno de los historiadores más importantes​ ​de​ ​la​ ​Antigua​ ​Grecia,​ ​Heródoto​ ​de​ ​Halicarnaso. Poco conocemos del reinadLady Di: La realeza revolucionaria del Siglo XXo de este rey; sin embargo, puede que fuera un gobernante local, sujeto al rey frigio Midas, quien fue derrotado por los cimerios en el 696/695 y se suicidó por esta causa.

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Después, su capital fue destruida, acontecimiento que provocó que Candaules fuese incapaz de mantenerse en el poder, y que un líder militar, Giges, lo sustituyera. Como ya comentamos antes, el historiador Heródoto nos describe con maestría el relato de la caída de Candaules. Según este autor, el rey Candaules, quien estaba muy enamorado de su esposa y sentía verdadera pasión por ella, tuvo entre sus colaboradores más apreciados por él a Giges, un militar. Un día, el rey comenzó a contar las virtudes de su mujer a su militar predilecto, proponiéndoles visitar el dormitorio de su mujer [VIDEO] antes de que esta se acostara para poder verla desnuda, y comprobar que sus palabras eran ciertas. Tan empecinado estaba Candaules con esta propuesta, que Giges no tuvo otro remedio que aceptar la proposición, a pesar de que estaba en contra por el miedo que le producía lo que le​ ​iba​ ​a​ ​pasar​ ​después.

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Pues bien, Candaules escondió a Giges en la habitación de su esposa por la noche, esperando la llegada de ella, y cuando esta se presentó, todo se desarrolló tal como lo habían planeado, salvo por un hecho: la mujer del rey percibió la presencia de Giges en el momento que salía del aposento. Al día siguiente, Giges, que fue llamado por la reina, se presentó ante ella, sin conocer lo que la reina había visto la noche anterior. Ya delante de ella, le contó que tenía solamente dos opciones por haberla observado desnuda: o matar a Candaules por haberle ofrecido lo que él tenía prohibido ver y convertirse en el nuevo rey junto con ella, o morir él mismo para impedir que Candaules lo volviera a someter a semejante prueba. Después de deliberarlo durante unos instantes, Giges prefirió la primera opción, teniendo que apuñalar a Candaules en el mismo lugar que había presenciado la prueba​ ​mientras​ ​dormía. Así es como Giges llegó a ser rey.

Seguidamente, te dejamos​ ​el​ ​fragmento​ ​en​ ​el​ ​que​ ​Heródoto​ ​nos​ ​narra​ ​este​ ​acontecimiento​ ​tan​ ​desafortunado: “En vista de que no podía soslayarlo, Giges accedió a ello.

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Cuando Candaules consideró que era hora de acostarse, llevó a Giges al dormitorio y, acto seguido, acudió también la mujer;​ ​una​ ​vez​ ​estuvo​ ​dentro,​ ​y​ ​mientras​ ​iba​ ​dejando​ ​sus​ ​ropas,​ ​Giges​ ​pudo​ ​contemplarla. Y cuando, al dirigirse la mujer hacia el lecho, quedó a su espalda, salió a hurtadillas de la estancia. La mujer le vio salir, pero, aunque comprendió lo que su marido había hecho, no se puso a gritar por la vergüenza sufrida ni denotó haberse dado cuenta, con el propósito de vengarse de Candaules, ya que, entre los lidios —como entre casi todos los bárbaros en general—,​ ​ser​ ​contemplado​ ​desnudo​ ​supone​ ​una​ ​gran​ ​veiljación​ ​hasta​ ​para​ ​un​ ​hombre. Por el momento, pues, sin ninguna exteriorización, se mostró así de tranquila. Pero en cuanto se hizo de día, alertó a los servidores que sabía le eran más leales e hizo llamar a Giges. Éste, que no pensaba que ella estuviera al tanto de lo sucedido, acudió a su llamada, pues​ ​ya​ ​antes​ ​solía,​ ​cuando​ ​la​ ​reina​ ​lo​ ​hacía​ ​llamar,​ ​presentarse​ ​a​ ​ella. Y cuando Giges llegó, la mujer le dijo lo siguiente: «Giges, de entre los dos caminos que ahora se te ofrecen, te doy a escoger el que prefieras seguir: o bien matas a Candaules y te haces conmigo y con el reino de los lidios, o bien eres tú quien debe morir sin más demora para evitar que, en lo sucesivo, por seguir todas las órdenes de Candaules, veas lo que no debes. Sí, debe morir quien ha tramado ese plan, o tú, que me has visto desnuda y has obrado​ ​contra​ ​las​ ​leyes​ ​del​ ​decoro».​ ​(​Los ​ ​ Nueve ​ ​ Libros ​ ​ de ​ ​ #Historia ​ ,​ ​Heródoto). #Mitología #Herodoto