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Tras calmadas la aguas del Día de Muertos, la fiesta que hacia afuera nos define como nación [VIDEO] y sociedad con características culturales bien delimitadas, es bueno tomarnos un tiempo, sentarnos a la mesa, preparar un café y comenzar preguntándonos hacia nuestros adentros, aquello de las #tradiciones y #fiestasmexicanas, hermosas todas y cada una, ¡sin lugar a dudas!, sin embargo…¿qué las hace nuestras?, ¿por qué nos identificamos con una forma de tradición, mientras que otra la rechazamos?

Propongo con estas líneas un momento de introyección (cultural), en el que pensar sobre el nosotros (como cultura, no se me emocionen) nos ayudará, quizá incluso a entendernos y comprender mejor nuestra forma de pensar y vivir.

Origen de Lo Mexicano

Comencemos a fijar en qué momento de la historia empezamos a ser “nosotros”, es decir ¿en qué momento comenzamos a ser mexicanos chingones?, puesto que ahora nos reconocemos entre todos como mexicanos, desde Chiapas hasta Sonora y desde Yucatán, hasta Baja California, sin embargo esto no siempre fue así.

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La respuesta a esta pregunta se antoja fácil, pero el antojo no siempre se cumple. Podría decirse que es con la Independencia, aquella mítica fecha en donde murió la Nueva España, para que pudiera nacer México. Esto no es así, puesto que al principio cuando México comenzó a ser México, la gente no se reconocía como mexicano, respondía a otra cosa.

Así pasó la invasión de EE.UU. en donde el mexicano se comenzó a sentir como mexicano, la dura derrota de las tropas nacionales dejaron una cicatriz que se siente hasta hoy en día en la sociedad mexicana; pues es precisamente aquel momento de derrota e invasión extranjera cuando nació por primera vez aquello de “soy mexicano”.

El sentimiento nacionalista llegaría a su madurez como más o menos lo conocemos y sentimos hoy en día, cuando llegó la invasión francesa, el que de nuevo una fuerza extranjera (con todos sus complicados matices con respecto a Maximiliano) unió - por vez primera - a las personas como nunca antes había pasado en la historia.

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Es entonces a partir de estos momentos que nos identificamos como mexicanos, no antes, si bien el sentimiento y la forma de definirnos han ido cambiando con el paso del tiempo, se puede rastrear su nacimiento hasta estos momentos. Sin embargo, esto no explica por si sólo el complicado bagaje cultural que cargamos a cuestas, necesitamos una explicación más amplia, por lo que tendremos que viajar mucho más atrás en el tiempo.

Nuestras raíces culturales

Pensemos en nuestra cultura como un elemento químico: los elementos químicos están formados de átomos y estos a su vez de núcleos, ahora… olvidémonos de los protones, electrones y neutrones; quedémonos solamente con la idea de átomos con núcleos, que forman elementos químicos. Así podríamos entender a la cultura de México (aunque esto podría aplicar para cualquier cultura en cualquier parte del mundo) como un elemento químico, que se conforma de distintos núcleos de átomos.

En un inicio el territorio que ahora conocemos como México era un intrincado cúmulo de tradiciones, es lo que tenemos fijado en nuestra cabeza como el mundo mesoamericano, mundo con diferencias culturales entre sus sociedades, este podría pasar a ser uno de nuestros dos núcleos culturales más importantes.

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La “cultura mesoamericana” (si damos por bueno que esta existe) nos da importantes elementos culturales que tenemos hasta hoy en día, pensemos quién no ha ido a un “tianguis”, y ahí comer un “tlacoyo”. La forma de pensar y entender al mundo como lo hacían las sociedades mesoamericanas nos influye hasta hoy en día de forma muy profunda, con esto en la cabeza veamos nuestros demás núcleos culturales.

Tras la Conquista de México es que se suma un nuevo núcleo cultural, este sería el occidental hispano, llegado a nosotros de la mano de Hernan Cortés, aquí es cuando llega a nosotros el Día de Muertos, el cual se pasaría a fundir con el pensamiento mágico (metafísico sería una palabra más apropiada para este asunto) mesoamericano desembocando en nuestro ya tradicional Día de Muertos. Ejemplos de este núcleo es nuestro idioma, religión, gastonomía, entre otros.

Existen sin embargo otros dos núcleos culturales, menos evidentes pero no por eso carentes de influencia, estos son el africano y el asiático. Pensemos cuantos de nosotros han ido o conocen a alguien que se fue a “hacer una limpia”, como ejemplo de la cultura africana en nosotros, para el segundo caso la influencia es menor y más diluida, sin embargo no olvidemos la cerámica de Puebla, o nuestras “chinitas poblanas”.

¿Entonces... somos un mole? O ¿qué somos?

Al final del día podríamos decir que somos una mezcla heterogénea tremendamente complicada de muchos elementos y rasgos culturales, muchos incomprensibles, puesto que somos producto de formas de pensamientos que nacen en épocas muy distintas, así como también de lugares muy distantes entre sí.

La #culturamexicana se va moviendo, como lo hemos notado con estas breves líneas, no se estanca ni se está quieta, toda cultura que se cierra y se detiene muere. Estamos en un continuo cambio, al igual que nuestra cultura, que no se nos olvide aquello de “lo único que no cambia es el cambio”, lo que hoy consideramos nuestro, quizá mañana se le vea como algo exótico, fuera de la cultura nacional.

Esto tampoco quiere decir que tengamos que aceptar imposiciones desde fuera, sino dejar que la cultura - de la que somos parte - fluya en una forma natural, vivámosla, sintámosla, amémosla - ya que es lo que nos define - y defendámosla como tal, aunque nadie sepa a ciencia cierta en donde comienza y donde termina. Ejemplo claro es la película de Coco [VIDEO], producida en EE.UU., pero basada en la #culturamexicana y en especial en el ##Díademuertos, film que personalmente recomiendo mucho.

Al final del día lo importante es encontrarnos con nuestros iguales y ser felices, de la manera en que mejor nos entendemos entre nosotros, que es disfrutando de nuestras semejanzas culturales y tradiciones, aprendiendo y disfrutando también de las culturas prestadas, como las otras culturas toman prestado de nosotros el #Díademuertos. Es importante cuidar lo nuestro, tanto como debemos de respetar y buscar comprender, aunque no lo logremos aquello que no compartimos con otras culturas, pero que nos podrían dar un mejor acercamiento, de lo que significa ser un ser humano.

Como dijo aquel célebre historiador francés, “somos más hijos de nuestra historia - por lo tanto de nuestra #cultura - que de nuestros padres”. #coco