Anuncios
Anuncios
2

Un día de convivencia familiar, estar en contacto con la naturaleza, respirar aire puro y disfrutar de paisajes espectaculares, es parte de la experiencia que deja ir a cortar tu árbol de Navidad fuera de la ciudad.

Después de una hora de viaje por carretera, llegamos al Bosque de los árboles de Navidad, en #Amecameca, Estado de México. Ahí, puedes elegir entre un pino Vikingo tipo “oso”, que como lo dice su nombre es más pachoncito que el Douglas Fir, la otra variedad de árbol que te puedes llevar.

Mientras entramos por un camino de terracería, bajamos las ventanillas, sentimos un fresco diferente y dan ganas de llenar los pulmones de ese aire limpio que se extraña en las urbes como la CDMX.

Anuncios

Y es que cada año en este bosque se produce oxígeno para 49 millones de personas.

Un letrero erguido, que parece estar orgulloso, indica que este año se sembraron 35 mil árboles en este lugar.

Un bosque que te da la mano

Avanzamos un poco más, nos dan la bienvenida, preguntan cuántos árboles cortaremos y entregan igual número de redes. Finalmente, ponen en nuestras manos unas paletas de caramelo que entusiasman los paladares de los niños y adultos que viajamos en la camioneta.

Seguimos por el camino y en otra parada nos entregan nuestra herramienta de trabajo, un serrucho. Encontramos lugar para estacionarnos, descendemos de la camioneta, hace frío e invitamos a los niños a cubrirse bien, ellos dicen no percibirlo igual, ¡jóvenes!

Algunos hacemos una pausa estratégica en el baño. Después emprendemos nuestro camino entre árboles.

Anuncios

Caminamos y vamos subiendo, volteamos hacia atrás y ¡sorpresa!, “la mujer dormida” luce colosal y frente a ella “el Popo” arrodillado, como cuenta la leyenda de estos hermosos volcanes.

Continuamos y nuestros niños con ramas de distintos tamaños en las manos se divierten trabajando como verdaderos exploradores. La naturaleza es un gran regalo para todos.

La foto del recuerdo

Vemos familias enteras, resaltan diferentes gorros de invierno, chamarras, bufandas, guantes, la mayoría va bien abrigado. Aprovechan la ocasión y el paisaje para posar y tomarse la foto del recuerdo. Hacemos lo propio y con el celular capturamos el momento.

Después de hacerle “ojitos” a varios arbolitos, así como de escuchar un ligero rugido del Popocatépetl y observar una fumarola que se extiende por el cielo azul, elegimos 3 de la variedad Douglas Fir. Tomamos el serrucho y posamos para la foto del recuerdo. Los cortamos y vamos a una especie de tambos que sirven para ponerlos en una red. Los cargamos, llegamos a la camioneta y los aseguramos en el toldo.

Anuncios

Vamos hacia la salida, devolvemos el serrucho y cobran los árboles. Nos entregan las vitaminas para mantenerlos frescos durante la temporada navideña. También nos dan unas encuestas que te cambian por un pequeño encino. Anualmente aquí obsequian más de 350 mil árboles ejemplares para reforestación.

Menú de primera

Más adelante, nos detenemos en el área de comida. Con el menú que salta a la vista es inevitable que se te haga agua la boca. Ofrecen conejo en distintas presentaciones, así como barbacoa, quesadillas, mixiotes y los imperdibles tacos de cecina. También hay dulces tradicionales y pulque (curado de coco y de guayaba).

Matamos el hambre con unas cuantas “quecas”, tacos y cafecito de olla acompañado de cocoles. [VIDEO]

Ahora sí con más energía, salimos del bosque y nuestra siguiente parada es la Hacienda Panoaya, donde accedes de manera gratuita con la nota de tus arbolitos. Ahí disfrutamos del paisaje de los volcanes, de una exhibición de distintos animales donde las estrellas son lobos, víboras y águilas.

Luego nos dirigimos al área de los venados acariciables donde pudimos alimentar a venados, vacas, cerdos, avestruces, llamas, borregos y cabras que te regalan un poco de saliva en las manos. ¡Es muy divertido!

Tenemos nuestros arbolitos de Navidad y el recuerdo de este gran día. Hay que regresar a casa.¡Misión Cumplida!

Hay para todos

Pero si tú aún no tienes el tuyo, no te preocupes, según datos de la Comisión Nacional Forestal, este año productores de todo el país estiman la comercialización de 700 mil árboles de Navidad naturales cuya derrama económica sería de aproximadamente 350 millones de pesos.

Además, hay diferentes precios que se ajustan al bolsillo pues van de los 250 a los mil pesos dependiendo la especie, la talla y el lugar donde se compre. #ArbolitodeNavidad #ArbolitodeNavidadNaturales