Cristiano Ronaldo, es un futbolista amado y odiado; alabado y criticado; su personalidad avasallante deja ver a simple vista la imagen de un hombre pedante y arrogante que parece vivir en una burbuja de cristal donde solo existe él.

CR7 cuida al máximo su aspecto personal, siempre limpio, pulcro y bien peinado... antes muerto que sencillo. El portugués vive en la pose, pues sabe que es el mejor amigo de las lentes de los fotógrafos. No podemos dudar que CR7 es el prototipo perfecto del hombre capitalista; guapo, millonario, famoso y exitoso.

En la cancha no festeja los goles de sus compañeros, incluso pareciera molesto ante ese tipo de situaciones. Exige la pelota, regaña a los demás, se queja airadamente de las faltas y le gusta festejar sus goles únicamente con el banderín de esquina. En pocas palabras, el astro del Real Madrid hace bueno el refrán de "Primero yo, después yo y al último yo".

Pero más allá de lo malo que se pueda hablar de él, debemos reconocer que Ronaldo es un tipo sumamente profesional. Que sabe lo que quiere y trabaja para conseguirlo, no se aparta de sus sueños y cuando por alguna circunstancia se desvía de sus objetivos, ha sabido regresar al camino. En el mundo donde vive es difícil sortear las tentaciones que le rodean y que indudablemente son muchas; fiestas, alcohol, mujeres, aduladores y malas compañías y sino pregúntenle a tantos futbolistas que cayeron en las garras de la tentación y acabaron en la ruina.

No hay escándalos en su vida, ningún paparazzi lo ha agarrado infraganti, CR7 se mantiene inmaculado desde hace varias temporadas. Dicen los trabajadores que laboran en la Casa Blanca del Madrid, que es el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse. Cristiano gusta mucho de realizar lo que los entrenadores llamamos "entrenamiento invisible". Es decir, pone especial atención en la recuperación después de los entrenamientos y los partidos, guardando descansos, cuidando bien sus lesiones.

Por si fuera poco, pone mucha atención en su forma física, por ello, trabaja arduamente en el gimnasio de su casa. Su alimentación es por demás interesante, come abundante pescado, verduras a la plancha y horneadas, y bebe puros jugos naturales. Las harinas, los dulces y las frituras están prohibidas para él.

Dicen los psicólogos que en el mundo del balompié hay dos grupos de futbolistas; en el primer caso está el jugador cuyo objetivo de vida es tener lo que el #Futbol le ofrece fuera de las canchas; dinero, coches, fama, lujos y mujeres. Este tipo de futbolistas normalmente descuida mucho sus entrenamientos, tienen excesos y se ven inmiscuidos en problemas extra cancha como accidentes, escándalos y vicios.

Por el otro lado, está el jugador cuya su pasión de vida es el futbol y por ello cuida lo que hace dentro y fuera de las canchas, para no perder lo que más le hace sentir. Este futbolista no permite que nada ni nadie lo desvie de su gran pasión.

Todos podríamos suponer que Cristiano Ronaldo estaría en el primer grupo de futbolistas, sin embargo, es claro que la mayor pasión del portugués es jugar al futbol. Sin duda, es un ejemplo para sus seguidores.