El Gobierno Noruego ha denegado la petición de asilo político que solicitó Adán Cortés Salas, el estudiante mexicano de 21 años, que para sorpresa de todos los presentes en el Ayuntamiento de Oslo, hizo que se detuviera la entrega del premio Nobel de la Paz que en esos momento les acababan de entregar a la joven paquistaní Malala Yousafzai y al indio Kailash Satyarthi, subiendo al auditórium portando una bandera mexicana y solicitando permiso para que se le dejara hablar, según informó la televisión de ese país. 

Cortés Salas enseñó la resolución de su tema de la Dirección de Extranjería a la prensa, luego se le llevo a un centro de reclusión de extranjeros de Trandum luego de estar bajo vigilancia policial durante 24 horas, mientras el gobierno decidía sobre su petición que finalmente se le fue rechazada. Al joven mexicano se le impuso una multa por la cantidad de 15.000 coronas noruegas (1693 euros, 2098 dólares americanos), y su caso cerrado por la vía penal acusándosele de dos delitos uno por alterar el orden en el recinto y el otro por acceder de manera ilegal al ayuntamiento de la capital noruega.

Los problemas apenas comienzan para el osado joven mexicano ya que mañana se deberá personarse ante un tribunal de Oslo, porque la policía solicita prisión preventiva, por considerar que ha violado las leyes de extranjería y porque creen que existe riesgo de fuga antes de ser expulsado del país, al quedar resuelto su expediente. Además dijo no sentir ningún tipo de arrepentimiento por sus hechos, aunque sí pidió disculpas, si con su actitud pudo haber asustado a alguno de los presentes.

Adán Cortés dijo a la televisión pública NRK…"Quería atraer la atención del mundo hacía México para que vean qué es lo que ocurre allí. Mi mensaje era un grito de ayuda para México. Me volví e intente pedirles a Malala y a Satyarthi si podía decir algo contar lo que pasa. Las autoridades matan a estudiantes". La policía aseguró que el joven no poseía ningún permiso para entrar en el recinto donde se celebraba el acto y tampoco tenía acreditación como periodista.

Lo que quedo en entre dicho fueron las medidas de seguridad tomadas para acceder al ayuntamiento e incluso para proteger a los asistentes las cuales no fueron muy efectivas y aunque Cortés no tenía malas intenciones, viendo quién recibía el premio Nobel de la Paz y conociendo sus antecedentes, han puesto en peligro la vida de Malala Yousafzai y Adán tendrá que regresar a su país de una manera que para él no era la deseada.