El técnico argentino Antonio Mohamed vive sus últimos minutos como estratega de las Águilas del América. La tremenda polémica acerca de su destitución en el cargo y la llegada de un sustituto a tres semanas de que concluyera el torneo, ha desatado grandes críticas a la directiva azulcrema.

Se dice que los cambios se hacen cuando las cosas van mal y no precisamente hablando en lo deportivo; también puede ser en lo administrativo o hasta en lo personal. Es obvio que la directiva del América no tuvo problemas con Antonio Mohamed en su rendimiento deportivo, y si lo contrataron para ganar un Campeonato está a punto de lograrlo, pero también es evidente que la falla está en algún otro renglón que no ha salido a la luz pública. No cabe duda que la dirigencia azulcrema está en todo su derecho de buscar a la persona que más convenga a sus intereses para ocupar el puesto de Director Técnico. Incluso, de hacerlo en el momento que así lo considere necesario, no importando que haya un contrato vigente con otro preparador físico.

Para ser sinceros, todos los equipos lo hacen, la diferencia es que los demás buscan surtirse de los servicios de entrenadores y jugadores que militan en otros clubes, pero lo hacen en lo "oscurito", en secreto, donde nadie los vea y sin que nadie se entere. Se critica a Gustavo Matosas por haber dejado al León cuando todavía tenía contrato vigente, y peor aún, por haber negociado un contrato con otro equipo sin importar que un colega todavía estuviera en activo.

Pero seamos honestos; todos lo hacemos. ¿Cuántos de nosotros no fuimos a una entrevista de trabajo sin importarnos que alguien fuera a quedarse sin empleo o sin ponernos a pensar que en ese momento había una persona ocupando el puesto?

El problema no es que la directiva del América haya buscado un remplazo para el "Turco", el problema más grave es que los americanistas están durmiendo con el enemigo en casa y eso puede desestabilizar la armonía del Club. Es obvio que alguien de adentro rompió los códigos internos y filtró información privada.

Lo que hizo Matosas con Mohamed es como pedir la herencia antes de que el pariente muera.

Ser profesional implica adaptarse a las situaciones que se le presentan a uno; no debería ser extraño que alguien se dé a la tarea de buscar trabajo cuando se entera que lo van a despedir del actual. Las empresas tienen la mala costumbre de no poner sobre aviso a sus empleados cuando los van a echar; se dice que es por temor a que el susodicho robe, guarde o venda a la competencia información confidencial. O simplemente, para evitar que la persona deje de poner atención y dedicación a sus labores.

No podemos dudar de que el "Turco" se va siendo todo un profesional, trabajando y entregando lo mejor de él hasta el último minuto. Cabe señalar que Mohamed siempre supo que no iba a continuar pues la directiva no le habló para renovar su contrato. Al final del camino, ni les debe ni le deben.

En esta vorágine social estamos acostumbrados a pedir pero no a dar, traicionamos pero nos enfurece que nos traicionen, exigimos respeto pero no respetamos, en pocas palabras, nos gusta hacer, pero que no nos hagan.

Hay algo que se llama calidad humana y eso, señores, es cuidar nuestros vínculos con los demás. Los hombres necesitamos revisar nuestros vínculos humanos. La naturaleza humana dice que debemos dar, convivir, amar, servir y ayudar a los demás para poder trascender en esta dimensión. #Futbol