En muchas familias mexicanas las mesas de la celebración navideñas tendrán un hueco que se hará manifiestamente patente, en sí no habrá celebración y esas familias hundidas en el dolor y la certeza que sus hijos, hermanos o nietos ya no volverán a alzar su copa en una fecha tan señalada. Serán muchos los brazos que con ojos aguados alzarán su copa en memoria de aquellos que han desaparecido a causa de la desquicia de unos bárbaros que decidieron callar su voz por decisión personal, por miedo o por las ansias de seguir en el poder, es igual, podemos buscar mil argumentos, mil razones.

Pero no puede existir justificación alguna que justifique la desaparición física de 43 personas, en ningún caso es motivo para tanta barbarie, este 2014 quedará marcado a fuego no solo en las familias mexicanas a las que han arrancado irracionalmente a sus seres queridos, sino que a lo largo y ancho del mundo todos en un momento de la noche buena o en Navidad pensaremos en esas personas.

Podrán salir mil noticias buenas, como el acercamiento diplomático entre EEUU y Cuba, tantas buenas que pueden surgir aún en lo que resta del año, pero para esas familias lo único que va a poder recordar es el dolor infinito de la ausencia de seres queridos, de sueños truncados, de familias rotas, de vacíos imposibles de llenar, de infinidad de preguntas sin responder, de rabia contenida, de impotencia.

Pero que sepa el pueblo mexicano que somos muchos a lo largo y ancho del mundo que no olvidamos a los 43 desaparecidos forzadamente, que a la distancia haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que no se les olvide, para que se aclare su desaparición y los responsables de las mismas paguen por lo que han hecho.

No se habla de revancha, nada, absolutamente nada, incluso el castigo que puedan recibir con años de cárcel, eso no traerá de nuevo a los 43 que faltarán en estas fiestas y hablo sólo de las fiestas porque es una de las fechas sino la más en las que inevitablemente echamos en falta la presencia de aquellos a los que queremos.

Mucho se podrá hablar y escribir de aquel fatídico 26 de setiembre, conjeturas de todo tipo, pero lo que todo el mundo espera es que se identifiquen a los responsables, a todos ellos y no solo a los cabeza de turno, luego de casi tres meses empiezan a conocerse detalles de los macabros sucesos y todos esperamos ansiosos de ver marchar a la cárcel del primero al último de ellos.

En el resto del mundo nada podemos hacer por llenar esos 43 lugares pero que sepa México que en todo el mundo se espera con ansias noticias reveladoras, que aunque no les regresen a sus seres queridos al menos les permitan conocer su suerte, faltarán 43 para celebrar, sí, pero hay millones esperando un milagro, algo que nos permita o bien cerrar una etapa o bien saber el destino que han tenido. #Manifestaciones