Los datos correspondientes a las ventas de Xiaomi reflejan un crecimiento que da como resultado ser el tercer fabricante de smartphones del mundo. En la última ronda de inversión sus números la han posicionado como una de las compañías más importantes del mundo.

Con un valor de 45 mil millones de dólares, el valor de Xiaomi triplica el de Lenovo, fabricante número 1 mundial de ordenadores personales. En 2013 tenía un valor de 10 mil millones, así pues el crecimiento ha sido exponencial y apunta a que seguirá creciendo. Los expertos van más allá y apuntan a que será el primer líder mundial, aun contando con los desafíos de la propiedad intelectual fuera de su propio país.

En India, las ventas este mes pararon por un contencioso con la firma sueca "Ericson" por una patente. Xiaomi se promociona como una empresa de internet que se aleja del marketing que se hace tradicionalmente. Su clave es vender productos de hardware a bajo precio como canal para la distribución de los productos que en realidad le producen los ingresos más suculentos: el software y los servicios.

Este gigante chino hace palidecer las cifras de sus competidores y de continuar así parece que al final tendrán razón los que hace unos años pronosticaban que las empresas chinas se harían con el control del mercado de la tecnología. IBM hace unos pocos años fue comprada por Lenovo. Los tiempos cambian y cada vez se mira más la rentabilidad, contra la mano de obra más barata que en los países de occidente poco puede hacer.

Siempre hablamos de la capacidad de Japón para imitar, hasta que superaron o se pusieron al mismo nivel de los originales, caso de Lexus con Mercedes o BMW. Japón es un país con una población reducida pero el poderío del gigante chino es descomunal. Ahí tenemos a Corea del Sur que también ha ido creciendo en sectores como los móviles con Samsung o en los coches como el grupo Hyundai. Japón y Corea del Sur encontraron al final la capacidad de hacer productos de calidad y China va por el camino en muchos productos, quizás en la automoción no lo ha conseguido pero el tiempo dirá si lo logran. El futuro es suyo.